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Una pieza de arte es más que un elemento ornamental. Por lo tanto, jamás debe adquirirse en función de la decoración. Si estás consciente de ello y deseas exponer algunas en casa, asesórate de cómo elegir la obra y los cuidados que requiere.
Lo más importante a la hora de comprar una obra de arte es que te transmita alguna emoción y te guste, sugiere la decoradora Olga Andrews. Ten en cuenta que vas a vivir con esa obra en tu casa. La peor idea es tratar de escogerla para que combine con tus muebles, y tampoco es prudente mandar a hacer cuadros por encargo.
Marvin Olivares, artista plástico, enfatiza que el arte es un lenguaje. “Si queremos hablar alemán, lo debemos estudiar. Igual pasa con el arte, hay que saber hablarlo y no sólo fingir que se entiende”, señala.
¿Qué comprar?
Las piezas para colocar en tu casa pueden ser tanto plásticas -pintura, escultura, grabados, cerámica, fotografía- como otros objetos de arte más conceptual y moderno.
A las personas que recién comienzan a formar una colección, se les aconseja identificar a los artistas jóvenes y emergentes, para adquirir las obras en sus estudios o talleres. Además es aconsejable adquirir obras en galerías y con marchantes de arte, dado el conocimiento experto que te pueden transmitir, y en ambos casos se incluirá un porcentaje por sus servicios.
Una obra original suele requerir una inversión elevada, por lo que es fundamental que cuentes además con los recursos para restaurarla, si es antigua, y darle los cuidados necesarios para que no se dañe.
¿Dónde colocarlas?
Todos los ambientes de la casa pueden servir para exhibir tus piezas. En el comedor evita temas fuertes o escenas crudas, y en el cuarto de los niños deben incluirse contenidos infantiles. En las salas de estar y en los dormitorios de los adultos puede exhibirse cualquier tema. En el baño prefiere obras pequeñas que no estén realizadas en papel.
Si tienes una obra de gran tamaño debes ponerla junto a otros elementos más sencillos. Es clásico colocar una pintura de grandes dimensiones en la pared donde está la chimenea o el sofá principal. Sin embargo, si la pieza que compraste, a pesar de tener gran valor estético, es pequeña, es importante que busques la manera de exponerla de manera que sobresalga.
En cuanto a los estilos pueden combinarse diferentes diseños, texturas y colores, lo cual le da una personalidad única al hogar.
Cuidados especiales
Una vez elegido el lugar para exhibirlas debes proteger tus obras de sus enemigos naturales: la humedad, las temperaturas extremas, los rayos ultravioleta (UV) y el polvo. El clima de Guatemala es tan húmedo que aun el óleo, famoso por ser resistente, necesita un cuidado especial.
Nunca debes utilizar luz natural para destacarlas, lo ideal es iluminar con luces especiales que no emitan rayos ultravioleta. Si por las características de tu casa es difícil ocultar tus obras del sol, puedes enmarcarlas con vidrio a prueba de rayos UV, o colocarlas tras ventanas cubiertas con películas adhesivas que absorben estos rayos.
Las obras que se pueden colocar a la intemperie o en ambientes abiertos son las esculturas de bronce, latón y otros metales, así como alabastro y mármol. En cambio, las resinas y el plexiglás no son tan resistentes.
Debes saber con exactitud de qué está hecha la obra de arte que adquieres, pues así sabrás qué cuidados necesita. Los artistas más profesionales, por ejemplo, usan lino para sus óleos, el cual no retiene mucha humedad y puede durar siglos. Si es de papel, lo mejor sería papel de algodón, el cual dura más que el de madera. El acrílico es una de las técnicas más estables y resistentes.
Si la obra no está enmarcada debes acudir a expertos de conocida trayectoria, para que le coloquen el marco adecuado.
Para guardar temporalmente o transportar una obra enmarcada, coloca cartón o madera laminada en ambos lados (un poco más largos que las dimensiones de la pieza), luego envuélvela con plástico de burbujas y asegúrala con cinta adhesiva o amárrala.
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