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Cuidado con la salmonela

abril - 2009

Reconocida por habitar en la piel de aves y por transportarse en tomates, la salmonela es una de las bacterias más populares, especialmente en países del tercer mundo. Cuando logra introducirse al organismo humano daña el tracto gastrointestinal, causando malestares que requieren atención médica inmediata. Entérate de cómo protegerte de ella. 

Existen más de 2,200 tipos de salmonela, incluida la que causa la fiebre tifoidea. Debido a que el sistema inmunológico varía de una persona a otra, su presencia en el organismo puede durar un par de días, sin provocar muchos malestares y se expulsa por medio de diarrea, indica Mynor Aguilar, gastroenterólogo. 

Sin embargo, en la mayoría de casos suele manifestarse una serie de síntomas como: cefalea, fiebre, dolor abdominal, dolores musculares y articulares, y evacuaciones intestinales frecuentes, se cita en el Manual de Urgencias en Medicina Interna, de la Asociación Colombiana de Medicina Interna.

Cuando los síntomas persisten puede ser que la bacteria se haya acomodado en el íleon terminal. En algunas ocasiones, las salmonelas tíficas -causantes de la fiebre tifoidea- llegan a erosionar las paredes intestinales, penetran en los ganglios y logran invadir el sistema circulatorio. 

Las complicaciones suelen darse en niños y personas de la tercera edad. También son vulnerables las personas con el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida. En varios de estos casos las víctimas fallecen por complicaciones y daños a otros órganos, provocados por esta bacteria. 

Los tratamientos más comunes son antimicrobianos en presentación de tabletas. También hay medicamentos de aplicación intravenosa cuya acción es más rápida, y no se descarta el uso de antibióticos, explica Aguilar.

Como parte de las medidas generales, en el referido manual se recomienda hacer reposo, controlar la tensión arterial, el pulso, evitar las infecciones por cortaduras, lesiones en la boca y los ojos, y estar atenta ante cualquier complicación. También es importante mantener una adecuada hidratación. 

No es conveniente el uso de ácido acetilsalicílico porque puede producir hipotermia o hipertensión. De igual manera está contraindicada la ingesta de antidiarreicos ya que la falta de movimiento en los intestinos puede provocar algún tipo de perforación.


Advierte su presencia

Esta bacteria suele habitar en animales domésticos, salvajes, aves y reptiles. También se la encuentra en productos lácteos y en huevos. Contamina a cualquier vegetal regado o lavado con aguas negras. Aguilar resalta que la salmonela puede encontrarse asimismo en las hojas de mashán -para envolver tamales-, pues su limpieza con trapos húmedos suele ser inadecuada y el calor al que son sometidas no es suficiente para eliminar a la bacteria.

Para evitar el contagio es importante desinfectar los alimentos con cloro o productos específicos, y seguir todas las normas de higiene personal y de manipulación de productos comestibles.





Ciérrale la puerta
Para evitar que la salmonela llegue a tu mesa, así como cualquier otra bacteria, es conveniente que sigas las recomendaciones de Euda Morales, chef especialista en higiene alimentaria:

  • Lávate las manos correctamente antes de trabajar en la cocina y cada vez que sea necesario.
  • Cuece la carne, aves y huevos crudos a las temperaturas mínimas requeridas durante 15 segundos: aves, 165 grados Fahrenheit o 74 grados Celsius; carnes y huevos para servir de inmediato, 145 grados Fahrenheit o 63 grados Celsius.
  • Prepara las carnes y aves crudas separadas de las frutas o legumbres para evitar la contaminación cruzada, es decir, la transfusión de microorganismos de un alimento a otro o de una superficie a otra.
  • No manipules los alimentos si te han diagnosticado salmonelosis.
  • No mantengas la comida a temperatura ambiente. Enfría los alimentos inmediatamente y refrigéralos.
  • Mantén refrigerado el melón cortado y tira los sobrantes después de cuatro horas si no han sido refrigerados a una temperatura de 41 grados Fahrenheit o 5 grados Celsius.
  • Limpia y desinfecta las superficies de trabajo, el equipo y los utensilios después de su uso.
  • Prepara cantidades pequeñas de comida para no tener sobrantes a temperatura ambiente durante largo  tiempo.
  • Evita utilizar mezclas de huevo crudo.
  • Lava y desinfecta todos los utensilios y el equipo que usaste al preparar huevos.


Por Alejandra Cardona Infografía: Sergio Espada

Fuentes: Mynor Aguilar, gastroenterólogo. Luis Alfredo Méndez, médico y cirujano. Euda Morales, chef especialista en higiene alimentaria, correo electrónico: eudamorales@yahoo.com Libro: Manual Merck de Información Médica para el Hogar, Editorial Océano. Sitio web: www.aibarra.org Manual de Urgencias en Medicina Interna. Asociación Colombiana de Medicina Interna.

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