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El amor es una experiencia bella que llena a los seres humanos de mucha gratitud, y se enriquece con dosis de cariño, sin empalagos ni exaltaciones. Si sientes que no puedes vivir sin tu amado, ten cuidado porque puedes estar siendo codependiente en el amor.
Amar sin apego no significa insensibilizarse, es pensar que para amar y hacer feliz a otra persona es necesario que primero seas feliz tú, si esto se te hace difícil porque crees no poder vivir sin tu media naranja, es importante que evalúes tu situación.
Existen dos tipos de obsesivos en el amor, los activo-dependientes que son personas celosas, hipervigilantes, tienen ataques de ira y tratan de llamar la atención de cualquier forma; y los pasivos dependientes, quienes por el contrario tienen un comportamiento sumiso, son dóciles y extremadamente obedientes, con lo cual tratan de evitar el abandono.
Ambas patologías llevan a las relaciones hacia el deterioro, porque por un lado se encuentra el papel del salvador y por el otro el de víctima. El escritor Walter Riso cita en su libro ¿Amar o depender? que el apego enferma, castra, incapacita, elimina criterios, degrada, deprime, genera estrés, asusta, cansa, desgasta y finalmente acaba con todo residuo de humanidad disponible.
Una persona codependiente tiene miedo al abandono y a la soledad, manifiesta inseguridad y, a largo plazo, puede experimentar frustración, depresión y una serie de síntomas psicosomáticos, que en casos extremos los llevan a la autodestrucción, explica Ramiro Colomo, psicólogo y especialista en depresión.
Un ser humano es capaz de amar sólo cuando se encuentra en paz consigo mismo. Es necesario que la persona se valore, se ame y respete para poder hacerlo con su pareja, porque nadie puede dar lo que no tiene dentro de sí mismo; además, se debe estar convencida de que no necesita de nadie para ser feliz. Cuando se llega a esta etapa, entonces es posible valorar y vivir el amor plenamente, agrega Colomo.
Cuando amas sin codepender puedes tomarte el tiempo de ir a comer a solas y reencontrarte con tu yo interno, o disfrutar actividades como caminar e ir al gimnasio sin que esa individualidad te haga daño, así como tener la capacidad de resolver problemas en forma independiente. En la medida que disfrutes estos espacios propios, podrás encontrar paz espiritual y hacer del amor una experiencia plena y saludable.
Por Brenda Enríquez
Fuentes: Ramiro Colomo, psicólogo clínico. Libro Inteligencia en pareja, un encuentro entre la razón y la emoción, de María Elena López y María Fernanda González. ¿Amar o depender? Cómo superar el apego afectivo y hacer del amor una experiencia plena y saludable, de Walter Riso, Grupo Editorial Norma.