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En el curso de la vida la voz sufre diferentes modificaciones por factores de desarrollo en los cuales intervienen el sistema nervioso y el hormonal. Esto suele ser más notorio en los adolescentes varones.
En los adolescentes suele ocurrir un cambio de voz a medida que ésta se vuelve profunda y desafinada. Pero no hay por qué alarmarse, pues es una condición temporal y mejora con el tiempo, indica la psicóloga Beatriz Valle.
Los padres pueden entonces estar tranquilos, porque se trata de una modificación momentánea y es un claro signo de la normalidad con que avanza el desarrollo físico y neurológico de su hijo. Es a los 18 años cuando el timbre de su voz alcanza su maduración, siempre y cuando el funcionamiento de las hormonas sexuales sea normal, agrega Valle.
¿Qué pasa con su voz?
La pubertad y adolescencia es la tercera y última etapa de crecimiento acelerado en los humanos, y las transformaciones que se suscitan en ella, son fundamentales para garantizar una vida adulta saludable.
La voz en este momento deja de sonar infantil a consecuencia de algunos cambios anatómicos en la caja de resonancia, conocida como faringe.Dentro de ésta se encuentran las cuerdas vocales que vibran de acuerdo con la cantidad de aire que pasa proveniente de los pulmones, lo cual genera la fonación o sonidos de la voz, indica el médico Luis Alfredo Méndez.
El crecimiento del ángulo de la faringe provoca la modificación fonética y la protuberancia que se conoce como la manzana de Adán. Las cuerdas vocales que están alrededor del orificio por el cual circula el aire también crecen y se hacen más anchas y gruesas, dando como resultado una voz más grave.
¿Qué pasa si no cambia?
Cuando el cambio de timbre de voz no sucede durante los años promedio, es recomendable buscar ayuda de un profesional. Esto podría darse porque a nivel anatómico la caja fonética no crece en el ángulo debido, lo cual provoca que la entrada de aire no sea la esperada, dando como resultado una voz con altibajos agudos conocidos popularmente como gallos.
Estudios médicos han revelado que la principal causa de esto es la deficiencia de minerales como el cinc y el calcio. Esta desmineralización también puede provocar la aparición de puntos blancos en las uñas, señala Méndez.
Otro origen de esta anormalidad en la voz es el bajo nivel de la hormona del crecimiento y de la testosterona, esta última encargada de enfatizar los rasgos masculinos en el cuerpo del joven.
¿Qué hacer? De forma preventiva los padres pueden administrarle un complemento vitamínico, prescrito por el médico, que le provea de la cantidad mínima de los elementos necesarios para su normal desarrollo.
Otras fuentes naturales de cinc que deben incluirse en la dieta del adolescente son la carne, hígado, huevos y mariscos. Además consumir germen de trigo, yema de huevo e hígado de pollo. Mientras que el calcio lo obtiene de la leche y sus derivados, carne, pescado, bróculi, yuca y tortillas hechas con cal.
En cuanto al desarrollo, los beneficios del consumo de estos minerales contribuyen en un sano crecimiento: talla, uñas, dentadura y cabellera. El punto clave es proveerle de esos minerales durante los años críticos de esta etapa, concluye Méndez.
Contribuir a su autoestima
Por su parte, los padres pueden ayudar a su hijo a sentirse más cómodo con todas las transformaciones de su cuerpo. Para empezar necesitan informarse como familia sobre el desarrollo en la pubertad a través de la lectura de libros, sitios médicos en Internet y resolver sus dudas con su médico de confianza. De esta forma el adolescente está consciente de todos los cambios que suceden entre los 13 y 18 años. Con el apoyo de los adultos el joven está en mayor control de sus temores, indica Valle.
Cabe señalar que para comunicarse con su hijo acerca de estos temas, los papás necesitan hacerlo de forma sencilla y clara sin olvidar señalar cada parte del cuerpo por su nombre, para no dar lugar a malos entendidos.
Nada de burlas
El desarrollo es el momento en el cual se forma la visión que el adolescente tiene de sí mismo, busca la identificación con otros y quiere sentirse aceptado, explica el médico Joan Carles Surís, autor del libro Un adolescente en casa.
El resultado de la ridiculización de parte de sus familiares cercanos se traduce en baja autoestima, lo que a su vez lo limita a nivel emocional empañando sus metas y sueños. La salud mental también sufre consecuencias negativas debido a la vulnerabilidad de este momento de maduración, agrega Surís.
Al respecto, la tarea de los padres se resume en la enseñanza de herramientas para que su hijo enfrente la opinión de los demás y descubra sus propias fortalezas y debilidades, para lidiar con cualquier broma o burla.
Mientras más informado esté el adolescente acerca de los pasos necesarios para llegar a la edad adulta, mejor será su actitud ante el crecimiento. Al entender la naturaleza de su cuerpo y de las etapas de desarrollo, se sentirá más seguro de poder alcanzar todo lo que se proponga, concluye Valle.
Por Karla Rímola
Fuente: psicóloga Beatriz Valle. Médico Luis Alfredo Méndez.