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Niños Asperger

junio - 2009

El síndrome de Asperger es una patología perteneciente al abanico de enfermedades relacionadas con el autismo. Si bien es más leve que éste, comparte algunos de sus síntomas.

El trastorno generalizado del desarrollo, como también se le conoce, provoca que los infantes afectados por esta enfermedad carezcan de toda posibilidad de establecer contacto afectivo con otros y no poseen la habilidad para comprender y utilizar las reglas de comportamiento social, indica la psicóloga clínica Andrea de Licht.

Este desorden afecta sobre todo a los niños y el pronóstico de mejoría es limitado, ya que con terapia y constancia se observan pequeños cambios, poco notorios en general, pero de mucho significado para los padres. 

A diferencia del autismo, con el síndrome de Asperger no existe retraso en el desarrollo del lenguaje, aunque se manifiesta con muchos manierismos que carecen de un propósito de adaptación social. Los tipos de movimiento van desde rotación de manos y brazos, gestos o posiciones corporales notorias y repetitivas, y balanceo parecido al del autismo. Otra característica son sus monólogos en voz alta ricos en lenguaje verbal y gestual, añade De Licht.

En cuanto a la edad en la cual se manifiesta, por lo general el diagnóstico es más exacto luego de los cinco años. Esto debido a que la deficiencia social es más notoria para los maestros y compañeros de colegio.

El tratamiento suele ser de tipo conductual y la terapia está enfocada a enseñarle ciertos patrones y a que experimente alguna estabilidad en los diferentes escenarios en donde se desenvuelve, la razón es que el niño con Asperger responde a estereotipos, esto provoca su necesidad de que exista mucha estructura, rutina y límites en la vida familiar.

Los ejercicios en casa tienen el propósito de enseñarle a entender determinadas señales sociales y a cómo reaccionar ante ellas, a saludar y a tener reciprocidad con las personas conocidas, aunque siempre serán respuestas mecánicas y aprendidas, señala De Licht. 

Por otro lado, su expectativa de vida es como la de cualquier otra persona. Incluso puede casarse, llevar un estilo de vida promedio y destacar por su alto rendimiento académico, concluye De Licht. 


Rasgos característicos

• No logra mantener contacto visual.
• Mantiene baja la cabeza.
• Huye de la mirada fija de otros.
• Posee movimientos estereotipados que  parecen tics, pero un poco más  grotescos.
• Se mece de un lado a otro.
• Su interés obsesivo suele fijarse en uno  o dos temas.
• Camina de un lado a otro sin ningún  propósito.


Por Karla Rímola

Fuente: Psicóloga clínica Andrea de Licht, correo electrónico: amlicht@intelnet.net.gt Centro de Autismo e Incapacidades Relacionadas, sitio web: www.autism.fsu.edu Libro: Educación especial, editorial Piedra Santa.

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