ico Salud

Adicción, un problema de todos

agosto - 2009

Al enterarse de la adicción de un ser querido, la reacción característica del círculo familiar es el silencio pues no se habla del problema y se niega la realidad.

Cuando se manifiesta una adicción de algún miembro, la familia suele pasar por las siguientes etapas:

Ciega
No se percatan de nada, pero si observan ciertas modificaciones en el comportamiento del pariente: llega tarde, gasta más dinero y descuida sus responsabilidades, pero nadie reacciona.

Negación
La familia se entera por terceras personas de lo que ocurre, pero buscan explicaciones y justificaciones de la misma manera como lo hace la persona adicta.

Búsqueda y aprendizaje
Aceptan la situación, intentan ayudar a su ser querido, buscan soluciones y se valen de amenazas o ruegos. Al final acuden a personas allegadas al enfermo, pero sin lograr mejoría.

Frustración
Después de intentos inútiles para resolver el problema y sin resultados, brotan sentimientos de desesperanza y frustración.
 
Estallido y resolución
Hay caos y a veces separaciones. El rechazo se manifiesta enfáticamente hacia la persona adicta, quien a su vez reacciona en algunos casos con la búsqueda de ayuda profesional a través de terapia.

La familia es por excelencia el ámbito más importante desde el cual puede prevenirse la manifestación de una adicción. Cuando de todos modos surge este problema, la mejor actitud es aceptar su existencia, buscar pronto ayuda de un experto e involucrarse todos en el proceso de sanación.

Por Karla Rímola

Fuente: Psicólogo Sergio Valle Leoni, de Alborada comunidad terapéutica especializada. Libro: La familia del adicto, editorial Nueva visión. Sitio web: www.adicciones.org/familia

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