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El sol trae beneficios al organismo, pero si se toma sin precauciones provoca daños severos que dejan marcas en la piel y la salud.
Ingrid Spiegeler, médica cirujana con maestría en cosmetología, explica que un aspecto poco considerado al salir de paseo a un lugar soleado es el horario para estar bajo el sol. Por eso para disfrutar del sol de manera saludable conviene estar al aire libre en las primeras horas de la mañana o las últimas del día, porque los efectos son menos nocivos.
Efectos saludables
Si la piel es clara hay mayor necesidad de un factor elevado de protección solar o SPF de 60. Para un tejido cutáneo mate ya bronceado o en condiciones de exposición normales, una protección solar de índice SPF 40 funciona bien, aunque conviene antes consultar con el dermatólogo.
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Al respecto, Paola de Chang, especialista en dermoestética, señala que la acción del sol en la piel, si es excesiva y sin protección, causa envejecimiento de manera prematura. Por eso, si bien es vital utilizar un protector solar adecuado al tipo de piel, también lo es preparar el cuerpo al tomar alimentos antioxidantes ricos en vitamina C.
Conviene además incluir la ingesta de productos ricos en vitamina E, por ejemplo los frutos secos y germen de trigo, zanahorias, espinacas, pimientos, tomates y toda clase de verduras de hojas verdes y, finalmente, fuentes de minerales, entre ellos salvado de trigo, legumbres y levadura de cerveza, según las recomendaciones del nutricionista.
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Aunque las consecuencias de los rayos ultravioleta son temidas, la luz solar también brinda efectos fisiológicos positivos, tales como: estimular la síntesis de vitamina D, la cual previene el raquitismo y la osteoporosis; favorecer la circulación sanguínea y actuar en el tratamiento de algunas dermatosis.
Un poco de ayuda
El uso adecuado y oportuno de protectores solares ayudan a obtener un bronceado uniforme, porque la piel absorbe los rayos del sol sin quemarse y sin que aparezcan manchas oscuras. Es importante la aplicación de cremas antes y después de una exposición continua, para hidratar, bajar la inflamación y prolongar el bronceado.
¿Cómo elegir el factor?
Es importante que después de la exposición al sol la piel esté hidratada, para mantener su color y conservar su elasticidad.
Aplicar el protector en casa, nunca en la playa o en la piscina, porque resulta más efectivo si se aplica sobre la piel bien seca y 30 minutos antes de exponerse al sol.
Evitar los perfumes y las colonias con alto contenido alcohólico y que contengan esencias vegetales, porque son fotosensibilizantes, es decir, la piel del área donde se aplican es más sensible a los rayos solares.
Elegir el protector más indicado según el fototipo o tono natural de la piel y utilizarlo, aunque esté nublado, según las indicaciones dadas por el especialista.
Protegerse la cabeza con un sombrero o gorra con visera, los ojos con gafas adecuadas que tengan filtro solar y los labios con protector labial.
Es necesario empezar con protector de un FPS alto, sobre todo la primera semana de exposición solar y luego bajar el factor en los días posteriores.
Otras formas de protegerse es utilizar un sombrero de ala ancha y ropa fresca de manga larga y permanecer bajo la sombra cuando el sol se encuentre en su cénit.
Luego de un día de playa o piscina, una ducha fría y una crema hidratante corporal es el mejor tratamiento para que la piel se recupere. Para evitar la deshidratación hay que beber al menos ocho vasos de agua pura cada día.
Por Karla Rímola
Fotos: Servicios
Fuentes: Paola de Chang, especialista en dermoestética de Nefertiti Beauty Center & SPA, teléfono (502) 2385-5216. Ingrid Spiegeler, médica cirujana con maestría en Cosmetología, de Beauty Plus, teléfono (502) 2365-6555.