ico Mujer Total

Los cuidados del posparto

octubre - 2006

El apoyo de la familia y la colaboración de tu pareja, pueden ayudarte a recuperar fácilmente las energías y disminuir los síntomas de la depresión posparto.

El embarazo culminó con éxito y ya tienes a tu bebé en los brazos.  Ahora es el momento de brindarte la atención necesaria para que tu cuerpo se recupere y puedas disfrutar a plenitud tu labor de madre.

Después de haber dado a luz necesitas recuperarte de los cambios físicos provocados por el  embarazo.  Esta nueva etapa es conocida clínicamente como puerperio y comprende las seis semanas posteriores al parto.  Según el diccionario Merck de la Salud y la Familia, durante este tiempo el cuerpo retorna a su complexión y vuelven a equilibrarse los niveles de nutrientes y hormonas.

Esa recuperación ocurre en tres fases conocidas como: puerperio inmediato, son las primeras 24 horas posteriores al alumbramiento; el puerperio mediato, el cual se extiende hasta las 48 horas; y el puerperio tardío o alejado, el que dura hasta el día 40, indica el ginecólogo Juan Carlos Peña.

En esos períodos tu organismo experimenta cambios biológicos y anímicos.  Para que sepas reconocerlos y detectes cualquier complicación, estas son las principales manifestaciones presentadas en cada etapa.

Tus primeras horas de crianza

Es probable que, como síntomas iniciales y normales del puerperio inmediato, te sientas exhausta y fatigada, tu útero se inflame y tengas ligeras contracciones.  También puede producirse un flujo sanguíneo vaginal, causado por la cicatrización interna.

Durante este proceso necesitas reposar y evitar cualquier esfuerzo físico, así recobrarás la energía y prevendrás hemorragias.  Si el parto se realizó por cesárea debes evitar movimientos que puedan provocar una abertura en el área operada.

La existencia de abundante sangrado es señal de complicaciones en este período.  Se produce como consecuencia de una atonía uterina, es decir, que el útero no se contrae ni alcanza su tono firme y las arterias continúan irrigando sangre en el área, a tal grado que la mujer puede desangrarse.  Esto es resultado del uso exagerado de medicamentos durante el parto, o porque la labor fue demasiado prolongada, afirma Miriam Betancourt, ginecóloga y obstetra.

Para detectar de inmediato cualquiera de esas situaciones debes estar bajo estricta observación médica, por lo menos el primer día después del alumbramiento.  Así podrás prevenir a tiempo cualquier irregularidad que ponga en riesgo tu salud o tu vida.

Según la Línea Basal de mortalidad materna del año 2000 y datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, de 100,000 partos atendidos al año, 153 mujeres mueren por hemorragia, hipertensión inducida por el embarazo y/o por complicaciones durante el parto.

Un día después del parto

Pasadas las primeras horas de recuperación es posible que empieces a padecer los síntomas del puerperio mediato.  De acuerdo con Rodolfo Rivera Arango, ginecólogo y obstetra, en este proceso es usual que la hemorragia disminuya y se presenten coágulos de sangre.

Ante ello debes mantener una estricta limpieza genital con agua y jabón.  Así lograrás prevenir posibles infecciones vaginales o en los puntos de la episiotomía -incisión quirúrgica realizada en la vulva para facilitar la salida del feto y evitar desgarres en el periné-, o en la cicatriz de la cesárea.

Los primeros indicios de que tus mamas están listas para la lactancia también aparecen en esta fase: las glándulas mamarias se endurecen e inflaman por la congestión del calostro.  En algunas mujeres esto provoca elevación de la temperatura, escalofríos o jaquecas, malestares que se alivian con la expulsión de la leche materna.

Algunas de las complicaciones que pueden darse durante este período son: excesivo dolor pélvico y abundante hemorragia de sangre oscura y de fuerte olor.  Si llegaras a presentar estos síntomas infórmale de inmediato a tu médico.  Estas manifestaciones pueden ser producto de infecciones en el útero, provocadas por la colonización de bacterias adquiridas durante el trabajo de parto o porque dentro de la matriz hay residuos de placenta, membranas o tejidos muertos, afirma Betancourt.

Una mamá para toda la vida

Las semanas posteriores al parto, hasta llegar al día 40, integran el puerperio tardío o lejano.  En este tiempo es frecuente que experimentes fatiga y un ligero dolor abdominal, así como sensibilidad en la zona genital. 

Tu cuerpo se desinflama en general y el útero se contrae un poco cada día hasta llegar a su tamaño normal.  Es posible que mantengas una ligera secreción vaginal que al principio es de tono marrón y luego se vuelve blanquecina, hasta desaparecer por completo. 

Tus pezones están más sensibles y la lactancia puede provocarte grietas e infecciones conocidas como mastitis.  Para evitar que esto te suceda debes mantener las mamas limpias y verificar que tu bebé succione bien el pecho. 

En cuanto al estado emocional, es probable que te sientas irritable, triste y con ganas de llorar sin motivo.  Estos síntomas, conocidos como depresión posparto, aparecen como consecuencia del descenso súbito de hormonas, aclara el médico y psiquiatra René López Ramírez.  Estos malestares son comunes y desaparecen en poco tiempo.  Sin embargo, son irregulares y graves cuando persisten y se convierten en depresión patológica.

Esta enfermedad se manifiesta con tristeza, desesperanza y falta de concentración, según afirma el psiquiatra.  También hay atención exagerada al recién nacido o falta de interés en él, disminuye el apetito, hay perturbaciones de sueño, pérdida de la memoria, aislamiento, baja autoestima y llanto incontrolable.

Las causas de este padecimiento se atribuyen al cambio de roles de esposa a madre, o a los conflictos con la pareja; también influyen las disfunciones hormonales, el estrés y los antecedentes personales o familiares de desequilibrio mental.

En este caso debes recibir tratamiento médico y psicológico.  Para asegurarte de que el bebé reciba el cuidado necesario y se mantenga a salvo y, además, resolver cualquier conflicto y disfrutar la alegría de ser madre.


Consejos para recobrar la salud

• Mantén una dieta nutritiva y balanceada.
• Utiliza sostenes especiales para lactar y faja para el abdomen.
• Consulta a tu médico en caso de tener fiebre, malestar general, escalofríos, dolor o enrojecimiento en los senos o la vagina.
• Programa una cita con tu médico para revisión general una semana después del parto y otra al finalizar el período de puerperio.
• Evita las relaciones sexuales, porque el cuello del útero no se ha recuperado del todo y es vulnerable a infecciones.




Yeni Leiva
Fuentes: Clínica de Ginecología y Obstetricia.  Centro IntegralFemenino.  Clínica de psiquiatría.  Asociación Pro-Bienestar de laFamilia, APROFAM.

Artículos relacionados

archivoArchivo de ediciones
cargando
fotosGalerías
Fotos
load
Videos
load