Mujer TotalUna característica de la inmadurez afectiva es la falta de capacidad de diálogo. Una persona capaz de comunicarse correctamente sabe separar la acción o hábito que no le agrada de su pareja de lo que ella o él es y es capaz de comunicárselo, indica Mina de Archila, consejera matrimonial.
Otro obstáculo son los defectos en la comunicación que se originan en gran parte en cómo las mujeres entendemos las cosas y las interpretamos de una manera, y los hombres las procesan intelectual y afectivamente de otra forma.
Este hecho está estrechamente ligado con la configuración cerebral y hormonal de cada uno de los géneros, ya que influyen en su manera de comprender afectos, emociones y situaciones en la vida, explica De Archila.
Los patrones culturales también pueden representar ciertas barreras, porque al crecer en un círculo familiar autoritario se inhibe la capacidad de la persona de expresarse y queda sin poder manifestar lo que piensa, indica el psicólogo Carlos Ortiz.
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Los psicólogos han identificado tres momentos clave en los que pueden surgir crisis, sobre todo cuando la escala de valores se altera y se descuida el fortalecimiento de la relación en el matrimonio:
La barrera de los 7 años. Entre los 7 y 10 años de vida en común puede aparecer una crisis que los psicólogos conocen como de habituación. Las cosas pierden valor a medida que se nos hacen habituales, y lo mismo sucede con los comportamientos: a fuerza de repetirlos pierden valor y dejan de resultar interesantes o atractivos. Esto puede traducirse en la pareja en forma de fallos en la comunicación, apatía o distanciamiento.
La llegada del primer hijo. La irrupción de un bebé en la casa trastoca completamente el ritmo de vida. La mujer suele volcarse mucho más en él, y está menos disponible para su compañero y esto da paso al surgimiento de conflictos. Equilibrar el tiempo es difícil, pero no imposible.
La marcha de los hijos del hogar y otras circunstancias que suponen una crisis personal, como retiro o jubilación. Estas situaciones provocan gran tensión. En estos momentos de crisis personal es cuando mayor importancia cobra la búsqueda de ayuda profesional.
En cualquiera de estos momentos críticos es necesario un tipo de terapia de pareja que impulse la comunicación entre los dos, que observe y refuerce los aspectos positivos de la relación y resuelva los negativos. En todo caso conviene acudir cuanto antes a quien pueda ofrecer ayuda, porque estas situaciones tienden a anclarse y volverse cada vez peores a medida que avanzan.
Karla Rímola Molina
Fuente: consejera matrimonial Mina de Archila, IFES Estudios Superiores, Psicólogo Carlos Ortiz, Liga Guatemalteca de Higiene Mental, Mundogar.com.