Cuando el VIH vive en ellas

Desde 1981 el mundo ha visto casi todos los rostros del VIH, desde su total desconocimiento hasta la identificación de mutaciones del virus que amenaza con una nueva lucha para mermar su expansión.  En ese trayecto se han desarrollado medicinas y tratamientos e identificado a los grupos vulnerables, entre los cuales destaca la ausencia de las mujeres quienes no son consideradas población clave a menos que estén embarazadas o sean trabajadoras sexuales.  Como producto de este histórico abandono la población femenina guatemalteca que vive con VIH está igualando en número de casos a la población masculina, siendo en su mayoría niñas o jóvenes en edad productiva y reproductiva.

Las organizaciones preocupadas por el tema explican que los problemas de discriminación y desigualdad influyen en esta realidad porque dificultan la efectividad de los programas de prevención.  Un ejemplo es el poco conocimiento de la mujer sobre leyes para empoderarse y decidir sobre su cuerpo y el uso de métodos anticonceptivos o de protección, como el condón femenino o la incapacidad de exigir a su pareja el uso del preservativo en cada relación sexual, si se sospecha de infidelidad.

El número de contagios de mujeres guatemaltecas evidencia el grado de violencia, pues como denuncian instituciones de seguridad y salubridad, a muchas de ellas se les transmitió el virus en una agresión sexual.  Por ello urgen acciones para que la población conozca sus derechos y obligaciones respecto a la salud y sexualidad, con la conciencia de que una persona que vive con VIH es alguien con el pleno derecho de alimentar sueños y vivir dignamente. 


 


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