
Por Margarita Pacay
La justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro y entre las naciones. Se defienden estos principios cuando se promueve la igualdad de género, los derechos de los pueblos indígenas y de los migrantes. Es decir, cuando se eliminan las barreras que enfrentan las personas por motivos de género, edad, raza, etnia, religión, cultura o discapacidad.
El mandato de esta conmemoración ha incluido apoyar la labor de la comunidad internacional encaminada a erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, así como la oportunidad de reformular un conjunto de estrategias de desarrollo y prácticas empresariales que conduzcan hacia un futuro más sostenible y equitativo.
El año pasado, en el marco del Día Mundial de la Justicia Social, el mensaje del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, fue: “Trabajemos juntos para equilibrar la economía mundial y construir un nuevo contrato social para el siglo XXI. Preparemos una senda de desarrollo que nos encamine hacia una mayor justicia social y hacia el futuro que queremos”.
Cada año los Estados miembros promueven diversas acciones que se ajustan a los objetivos y metas de la Asamblea General. En Guatemala una de las organizaciones que ha adoptado esos lineamientos de trabajo es ONU Mujeres, con base a sus proyectos relacionados a eliminar la discriminación en contra de las mujeres y las niñas, empoderamiento de las mujeres, igualdad entre mujeres y hombres como socios y beneficiarios del desarrollo, por los derechos humanos, en las acciones humanitarias y en la paz y seguridad. En diciembre de 2011 efectuaron el III Intercambio con ONU Mujeres en Guatemala sobre Mujeres, Paz y Seguridad.
La psicóloga Zenaida Escobedo, secretaria de la Mujer y Análisis de Género del Organismo Judicial, explica que ser mujer en el mundo actual constituye un gran desafío en la larga lucha por el pleno reconocimiento y vigencia de nuestros derechos, en el que hemos tenido que superar con valentía, inteligencia y paciencia una infinidad de obstáculos, muchos de los cuales subsisten todavía. Pero no por ello debemos detenernos.
Es necesario seguir ese proceso de lucha por obtener nuestra propia visibilidad como ser social, cultural, político y productor de riqueza, y tener voz y voto en todas las instancias de deliberación que interfieran directa o indirectamente con la condición de vida de todas las personas, por la integración y plena participación de las mujeres en el desarrollo de nuestros pueblos que nos permitan, fundamentadas en una claridad de propósitos, coraje y, sobre todo, intervenir decisivamente en la construcción de un nuevo mundo más equitativo y humanizado, añade Escobedo.
Fuentes: Zenaida Escobedo, secretaria de la Mujer y Análisis de Género Organismo Judicial, teléfono 2426-7000. Oficina de la Mujer de las Naciones Unidas, ONU Mujeres, teléfono 2381-8729.
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