Edición especialLos sectores más desprotegidos son los que más sufren este retraso social, la mujer del campo y por ende la mujer indígena sigue hasta cierto punto excluida y alejada de servicios médicos y educativos que le permitan desarrollarse plenamente. Las cifras del Ministerio de Salud Pública reflejan esta situación. Por ejemplo, en 1998 los indicadores básicos de la situación de Salud en Guatemala, mostraban que la mortalidad materna en el área de Ixcán podría alcanzar hasta 279.88, en la parte suroccidental del Petén 256.82 y en Alta Verapaz a 246.67 por cada 100 mil nacidos vivos.{{Las cifras de educación y pobreza también son alarmantes. En Guatemala el 38.6 por ciento de la población es urbana y el 61.4 por ciento es rural, 8 de cada 10 pobres se ubican en las área rurales y apartadas del país, de los pobres extremos del país el 93.1 por ciento se encuentra en el área rural. {{De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, ENCOVI 2000, publicada por la Asociación Pro-Bienestar de la Familia de Guatemala, Aprofam, del total de la población urbana el 2.8 por ciento se encuentra en pobreza extrema y 24.3 por ciento en pobreza no extrema. De la población que reside en el área rural, un 23.8 por ciento son pobres extremos y 50.7 por ciento son pobres no extremos. {{Además, el 28 por ciento de todos los niños y niñas entre 7 y 17 años trabajan o buscan trabajo, lo que representa el 10.5 por ciento de toda la población. {{El porcentaje de analfabetismo se agudiza en las mujeres. De acuerdo con el documento Una Lectura en Cifras, tres cuartos de la población de mujeres no ha podido acceder a ninguna forma de educación formal en el país o bien sólo han cursado la primaria. Las causas de inasistencia son la falta de dinero, que no quieren ir o que los padres no lo permiten.{{El camino por recorrer para que la mujer guatemalteca viva de una manera equiparada es largo. Falta que el Estado cumpla con todos los tratados que ha firmado, que emita leyes y reglamentos en favor de la mujer. Pero más que esto, lo importante es que haga que las leyes, estatutos y reglamentos se cumplan a cabalidad, para que así la mujer guatemalteca viva su género a plenitud, sin ser oprimida, maltratada ni olvidada.
Claudia Navas{{ |