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Tu pareja quiere que digas “sí” o “no” cada vez que a él le conviene y, para ello, se vale de besos, abrazos u ofrecimientos. Se hace el sufrido, finge una enfermedad o es capaz de llegar a las amenazas e infundirte miedo. Si es así, eres víctima de manipulación y solo tú puedes romper el círculo.
“Manipular consiste en hacer sentir culpables a quienes me aman, si no cumplen mis deseos egoístas o caprichosos”, explica Magda de Garrido, psicóloga y directora de la Fundación para la Juventud y la Familia, Juvenfami. Aunque la forma de proceder es muy sutil, se identifican conductas como: fingir enfermedades, decir que se va a morir o deprimir si no se hace lo que pide, insinuar que se va a divulgar algún secreto familiar o personal, amenazar con abandono o dejar de amar, hasta decir que será infiel o se suicidará.
Para Ana María de Rosito, psicóloga y directora del Centro de Pensamiento Ilimitado, además hay buenas maneras de manipular, como halagar a otros, ofrecer favores inmerecidos o pedir amablemente el fin que se desea. En relaciones de pareja, esta conducta suele darse por motivos como tener sexo, comprar un aparato o gusto de alto precio, incluso para controlar el tiempo y las actividades de la otra persona. Sin embargo, cuando se actúa de esta manera la relación se contamina con frustración y resentimiento, entre otras consecuencias negativas.
La mujer u hombre que se deja manipular, por lo regular suele ser una persona a quien se le condicionó el amor durante la infancia, con frases como “si no haces tal cosa, ya no te voy a querer” o “ya no te quiero porque hiciste tal o cual cosa”, indica De Garrido. Son a quienes de niñas se les hizo sentir culpables por todo, tenían padres punitivos o fueron abusadas. Por tanto, carecen de carácter, no se atreven a poner límites o a exigir sus derechos, agrega la experta. En general, son débiles emocionalmente, por lo que de forma fácil se les puede chantajear, añade De Rosito.
Para romper con este círculo se sugiere recibir apoyo profesional, pues el sentimiento de culpa impide ser objetiva para poner límites. Además, es necesario trabajar la autoestima y el carácter. Es preciso aprender a manejar el enojo para poner un alto al manipulador sin agredirlo física ni psicológicamente.
Aunque es difícil que el manipulador reflexione acerca de su conducta, pues es quien se beneficia al obtener lo que quiere, podría hacerlo por medio de alguna terapia que le permita medir las consecuencias de su comportamiento y leyendo libros como el titulado Límites, de Henry Cloud y John Townsend, sugiere De Garrido.
Por Alejandra Cardona
Fuentes: Magda de Garrido, psicóloga y directora de la Fundación para la Juventud y la Familia, Juvenfami. Ana María de Rosito, psicóloga y directora del Centro de Pensamiento Ilimitado.