ico Nueve meses de embarazo

1.5. Nutrición durante el embarazo


Nutrición durante el embarazo

El embarazo es una etapa de muchos cambios y requerimientos adicionales, lo que obliga a la futura madre a tener una nutrición balanceada y equilibrada.{{La participación de un nutricionista durante la gestación se resume en el objetivo de analizar y ubicar la existencia de carencias específicas de hierro, calcio, vitaminas o proteínas, para así suplirlas.{{¿Necesita una mujer embarazada más nutrientes que las no gestantes?{{Sí. Estas necesidades están determinadas en parte por la etapa del embarazo, porque el crecimiento fetal varía según el tiempo de gestación. {{Durante el primer trimestre, la síntesis de los tejidos fetales impone demandas poco considerables a la nutrición de la madre en virtud del pequeño tamaño del embrión o feto. {{Por el contrario, los últimos tres meses son un período de notorio crecimiento fetal y se presenta la mayor proporción de acopio de fuentes de energía y minerales en el feto. {Conforme crece el bebé durante el segundo y el tercer trimestre, las necesidades que tiene la madre de ciertos nutrientes muestran un gran aumento, siendo las principales en calorías, proteínas y minerales: calcio, fósforo, hierro, zinc, yodo, magnesio y selenio. Así como vitaminas A, D, E y C, ácido fólico, tiamina, riboflavina, piridoxina, niacina y vitamina B12.{{{¿Cuánto peso debes ganar durante el embarazo?{{Aún no se tienen datos exactos al respecto. Sin embargo, se sabe que el peso que la madre gana tiene gran influencia sobre el curso y el resultado del embarazo. {Por otro lado, cabe explicar que el peso ideal que una madre debe ganar durante la gestación varía de una mujer a otra. El factor principal que los nutricionistas tienen en cuenta cuando se hace una recomendación, se basa en si el peso de la madre antes del embarazo era adecuado para su estatura. {{Con estas dos variables se calcula el índice de masa corporal (IMC) una medida que combina peso, así como talla de la futura madre. {{El IMC puede clasificarse en las siguientes categorías: {- Cuando es menor de 43 libras, se considera peso bajo o déficit de peso.{- De 43 a 57 libras, se considera normal.{- De 57 a 63 libras, sobrepeso o exceso de peso.{- Cuando es mayor de 63 libras indica obesidad.{{Las mujeres que tienen un peso bajo según su IMC deben ganar entre 28 y 40 libras durante el embarazo. Cuando el IMC es normal, el aumento no debe sobrepasar de 25 a 35 libras y, en las que tienen sobrepeso, no mayor de 15 a 25 libras, explica la doctora y nutricionista Alicia Avendaño de Dardón. {{Estos rangos también varían de acuerdo con la edad, porque al hablar de embarazo en adolescentes, necesitan aumentar de peso hasta el límite superior del rango mencionado.{{Ganar peso es importante, pero el embarazo no ha de convertirse en una excusa ni para la indulgencia alimentaria incontrolada (permiso para comer sin medida), ni para el control excesivo por miedo a perder la figura.{{{¿Son necesarios los suplementos vitamínicos y de minerales durante el embarazo?{{El embarazo supone un aumento en la necesidad de la mayoría de los nutrientes, sobre todo en el segundo y tercer trimestre, a causa del acelerado crecimiento del feto. {{Los suplementos son necesarios cuando la dieta de la embarazada no es balanceada, ya que casi todas las vitaminas y minerales indispensables se encuentran en los alimentos comunes. {{{La única excepción es el hierro, porque las necesidades impuestas por el cambio en el volumen de los glóbulos rojos y la masa celular de la madre, los niveles de hemoglobina y de reserva de hierro en el hígado del feto, hacen que sea indispensable que la mujer reciba un suplemento de 30 miligramos diarios de hierro ferroso, a partir de las 12 semanas del embarazo y no antes de ese tiempo, a causa de las náuseas. {{Si la madre no satisface estas necesidades podría sufrir de anemia por falta de este mineral, y se corre el riesgo de sufrir una complicación si se presentan hemorragias durante el parto o después de éste. {{La mayoría de médicos sugieren que se continúe la ingesta de hierro durante la lactancia, ya que para el organismo femenino la fabricación de la leche demanda tanto de este mineral, como el embarazo mismo.{{Por otro lado, en algunas mujeres el suplemento ferroso puede aumentar el problema de estreñimiento que caracteriza a la gestación. Por lo que es oportuno recomendar el aumento del consumo de fibra, líquidos y hacer los ejercicios que indique el médico.

Alimentación ideal para la futura mamá

Hacer que durante nueve meses el vientre materno sea el hogar adecuado para el desarrollo del bebé, depende del cuidado y la atención que la madre le brinde a su salud. Por eso, una nutrición adecuada y balanceada, permite mantener la salud de ambos. {{La alimentación durante la gestación debe contener cereales, verduras, frutas, carnes y lácteos, que sirven para proveer al feto de todos los nutrientes esenciales para su formación y crecimiento. Así también, fortalecen el útero y la placenta. {{La Organización Panamericana de la Salud recomienda que uno o dos meses antes de iniciar el embarazo, la futura mamá debe consumir a diario por lo menos 0.4 miligramos de ácido fólico, que de acuerdo con el Diccionario Médico es una vitamina del complejo B que se encuentra en alimentos como leche, espinacas y levadura. Estos deben consumirse para estimular la multiplicación celular, prevenir defectos cerebrales y de la columna del bebé.{{El ginecólogo-obstetra Rodolfo Rivera Arango menciona que la dieta de la mujer embarazada debe ser balanceada y nutritiva, pero en cantidades moderadas. {{Asimismo, el médico recomienda evitar el consumo de grasas saturadas y azúcares simples, ya que estos elementos tienden a envejecer la placenta y al mismo tiempo hacen que el bebé padezca deficiencias energéticas. De igual manera, los azúcares recubren el tejido de la bolsa protectora del neonato, formando una barrera que evita que entre el oxígeno, lo que pone en peligro la salud del bebé. {{No obstante, el ginecólogo y obstetra Luis Fernando Rodas, recomienda no hacer ninguna dieta alimenticia para evitar subir de peso, sino al contrario la alimentación debe orientarse a ingerir pocos alimentos nutritivos y variados, divididos en cinco raciones durante todo el día, pues durante el embarazo el organismo requiere por lo menos de 2,000 a 2,400 calorías todo el día. {{También, recomienda que a partir del sexto mes se ingieran suplementos vitamínicos que contenga calcio. Esto con la finalidad de fortalecer los huesos y estimular la futura formación de los dientes. {{Cuando las gestantes padecen casos especiales de salud, la dieta debe manejarse bajo el estricto control de un ginecólogo y un nutricionista. De esta manera, se evita cualquier tipo de trastorno fetal y en el organismo de la embarazada. {Evite molestias durante los 9 meses {{De acuerdo con Dagmar Von Cramm, autor del libro Cocina para embarazadas, la náusea matutina es uno de los síntomas más comunes durante los primeros meses del embarazo. No obstante, éstos pueden contrarrestarse con algunos consejos caseros. {{Coma cereal seco, galletas o una tostada antes de levantarse. Además, evite consumir alimentos fritos y demasiado condimentados. {{Para calmar las náuseas beba infusiones naturales a base de manzanilla con jengibre.{Antes de cada comida ingiera un gajo de limón o beba una limonada.{{Contacte a su doctor si tiene pérdida de peso o si la náusea se convierte en vómito constante. Lo normal es que los síntomas desaparezcan después de los primeros 3 meses de embarazo. {{Combine sus platillos con verduras, queso, huevo, atún, pollo, arroz, pastas o legumbres, para que su organismo reciba nutrientes variados. {{Beba uno o dos litros de líquidos de preferencia naturales, a fin de evitar la deshidratación. {{Ingiera menos grasas saturadas y colesterol. Además, reduzca el consumo de dulces y harinas. {{No consuma alcohol ni tabaco, porque provoca que el bebé nazca con deficiencias mentales.{{Evite comer carne, leche y quesos crudos, sobre todo si no están pasteurizados, ya que pueden provocarle listeriosis o toxoplasmosis que es una enfermedad que causa efectos nocivos en el cerebro del feto.

Macronutrientes que no pueden faltar

Proteínas{{Son necesarias para el desarrollo del feto, placenta, aumento del volumen sanguíneo y crecimiento de estructuras como el útero. Se estima suficiente un aporte adicional de 4.7 gramos al día durante las últimas 28 semanas, para cubrir las demandas durante esta etapa. Este aporte se puede cubrir fácilmente con un ligero aumento sobre una dieta equilibrada, añadiendo una ración más de carne a la dieta diaria.{{Hidratos de carbono{{Son conocidas las situaciones de hipoglucemia (disminución de la cantidad normal de glucosa contenida en la sangre) durante el embarazo, sobre todo después de períodos de ayuno. {{Por otro lado, se atribuye el aparecimiento de este malestar debido a que la glucosa es un compuesto que atraviesa la placenta con mucha eficacia, y aunque el proceso de gluconeogénesis (producción de glucosa a partir de las reservas de grasa) aumenta durante la gestación, no es suficiente para compensar la transferencia de glucosa al feto. {{Esta situación de déficit de glucosa se soluciona con una buena distribución de alimentos ricos en carbohidratos, en las diferentes comidas. Los más recomendados son el maíz, pasta, papas, arroz y alimentos dulces como las frutas.{{Lípidos{{Durante el embarazo aumentan los ácidos grasos libres, triglicéridos, colesterol total y fosfolípidos, debido a cambios en el metabolismo del hígado y del tejido adiposo. Esto coincide con elevadas necesidades de estos nutrientes, para la formación de las membranas celulares en el feto. {{En la primera mitad del embarazo hay una tendencia a consumir más alimentos ricos en carbohidratos y lípidos, que permiten la síntesis y el depósito de grasa. En la segunda mitad se reduce la ingesta de alimento. Existe una resistencia periférica a la insulina y los cambios hormonales favorecen la utilización de las grasas acumuladas.{{Liposolubles{{La vitamina A o retinol es necesaria en mayor cantidad para el desarrollo fetal, la producción del calostro, la síntesis de hormonas ligadas a la gestación y la constitución de depósitos hepáticos para la lactancia. {{Aunque los niveles de retinol en el plasma de las gestantes disminuye, no se considera patológico debido a que se relaciona con una mayor acumulación en el hígado.{{Fuentes: vísceras de animales, espinaca, zanahoria, mantequilla, aceite de soya, atún, huevos y quesos, vitamina D (calciferol). Es esencial en el metabolismo del calcio. {{Durante el embarazo se produce una trasferencia de calcio de la madre al feto de alrededor de 1 onza o 30 gramos.{{Además, la placenta produce vitamina D que favorece el transporte transplacentario del calcio. {{Por otro lado, los suplementos de esta vitamina son 400 unidades estándar, para cubrir las necesidades del feto, explica la doctora Avendaño. {{No hay que olvidar que la fuente principal de esta vitamina es la luz solar, por lo que con una exposición regular al sol en horarios adecuados puede aportar cantidades suficientes.{{Vitamina E (tocoferol){{No está establecido que sea necesario un aumento de la ingesta de la vitamina durante esta etapa, aunque se ha intentado relacionar la carencia de la misma con abortos o malformaciones.{{Fuentes: aceite de girasol, oliva, soya o de maíz, germen de trigo, avellanas, almendras, coco, germen de maíz, soya germinada, aceite de oliva, margarina, manías y nueces.{{Vitamina K{{Está relacionada con los problemas hemorrágicos del feto y ligada directamente con la coagulación de la sangre. De ahí su importancia, a pesar que no hay estudios ni resultados concluyentes que lleven a la recomendación de una cantidad de ingesta u otra.{{Fuentes: se encuentra en las hojas de los vegetales verdes y en el hígado de bacalao, pero normalmente se sintetiza en las bacterias de la flora intestinal.

Hidrosolubles

Vitamina B1 (tiamina){{Las necesidades de tiamina aumentan durante el embarazo. Algunas recomendaciones establecen que el aporte debe ser de 0.5 miligramos por cada 1,000 kilocalorías. Pero en ningún caso se puede asegurar que una mujer sana, que mantiene una dieta equilibrada, no tenga aporte suficiente incluso en la etapa de gestación, en la que al aumentar la energía consumida, también lo hará la de tiamina.{{Fuentes: levadura de cerveza, huevos enteros, manías, frutos secos, carne de cerdo o de vaca, garbanzos, lentejas, avellanas, nueces, vísceras y ajos. {{Vitamina B2 (riboflavina) {{La participación activa de esta vitamina en la gestación es más evidente en el tercer trimestre, período en el que disminuyen los niveles en sangre y la excreción urinaria. {{Este hecho se atribuye a que existe una mayor transferencia de la madre al feto, para cubrir las necesidades de éste (se encuentran niveles elevados de esta vitamina en el cordón umbilical). {{Algunos profesionales de la nutrición recomiendan mantener el aporte de 0.55 miligramos por cada 1,000 kilocaloría, por lo que es necesario un aumento del aporte en 0.2 miligramos al día, correspondiente a un aumento de 300 kilocalorías al día aconsejado.{{Fuentes: vísceras y derivados cárnicos, levadura de cerveza, germen de trigo, almendras, coco, quesos grasos, champiñones, mijo, quesos curados y semicurados, salvado de trigo, huevos y lentejas.{{Vitamina B6 (piridoxina){{Los niveles de esta vitamina descienden durante la gestación. Además, estudios comprueban que a pesar del consumo de suplementos en cantidades importantes en la dieta, no se logran elevar los niveles de la misma. {{Por el contrario, es posible observar una rápida recuperación espontánea de los niveles que se tenían antes de la concepción después del parto, por lo que se concluye que no se trata de un déficit, sino de una adaptación. {{Fuentes: sardinas y boquerones frescos, nueces, lentejas, vísceras y derivados cárnicos, garbanzos, carne de pollo, atún, avellanas, carne de ternera o cerdo, y plátanos.{{Vitamina C o ácido ascórbico{{Esta última actúa como antioxidante. {Fuentes: cítricos, pimientos, kiwis, fresas, frambuesas, sandía, brécol, coles de bruselas, papas y calabazas.{{Calcio y fósforo{{El metabolismo de estos minerales está relacionado con el metabolismo de la hormona paratiroidea y la vitamina D. Los niveles de calcio descienden ligeramente hasta la semana 34 de gestación, sobre todo disminuye del que va unido a la albúmina. {{Los niveles de calcio iónico son mantenidos durante toda la gestación en los niveles necesarios, gracias al equilibrio que establecen la PTH (paratohormona) y la vitamina D. {Ambos actúan en conjunto para aumentar la absorción intestinal, la reabsorción ósea y los niveles totales de calcio circulante. Con todo esto se consigue cuidar los depósitos de la madre y aumentar la disponibilidad para el feto, que durante la última etapa del embarazo consume entre 200 ó 300 miligramos al día. {{Fuentes: productos lácteos, salmón, sardinas, grano de soya, levadura de cerveza, semilla de sésamo, almendras, germinados, algas y col rizada.{{Hierro{{Se ha calculado que durante la gestación, las necesidades de hierro son de 0.9 miligramos al día durante el primer trimestre, 4.1miligramos durante el segundo y 6.2 en el tercero. {{Durante el embarazo la capacidad de reabsorción de hierro por parte del intestino aumenta en un 40 por ciento, por lo que las pérdidas disminuyen de forma importante. {Este ajuste hace que no sean necesarias grandes cantidades de suplementos, sobre todo en mujeres con depósitos de hierro óptimos al inicio del embarazo, y que sigan una dieta completa y equilibrada. Sin embargo, ocurre que las mujeres en edad fértil, sobre todo de países desarrollados, suelen tener reservas pequeñas de hierro. Por eso necesitan con frecuencia aportes externos, al no ser posible cubrir las necesidades totales de hierro con la cantidad procedente de la dieta.{{Combinar los alimentos ricos en hierro con vitamina C aumenta la absorción del hierro. {{Evita beber té o café durante las comidas o inmediatamente después de ellas, puesto que inhiben la absorción del hierro.{{Fuentes: carne de ternera, sardinas, huevos, fruta en conserva (en especial higos), ciruelas y albaricoques, almendras, levadura de cerveza, cacao, pan integral, germinados, remolacha, brócoli y verduras de hoja verde.{{Zinc{{Los niveles plasmáticos de zinc descienden, a medida que avanza el embarazo, en un 40 por ciento debido a la reducción de la albúmina circulante.{{También se manifiesta una disminución de la afinidad de la albúmina por el zinc durante la gestación, y un aumento de las pérdidas a través de la orina. A pesar de todo se ha comprobado que una suplementación farmacológica no previene la disminución de los niveles plasmáticos, siendo poco probable que esta baja se deba a un desajuste entre lo que se ingiere y las necesidades. Excesivas cantidades de hierro interfieren en el proceso de absorción del zinc. {{Fuentes: carne de ternera, ostras, mariscos, frutos secos, zanahoria, maíz, tomate, plátanos, levadura de cerveza, semilla de sésamo, almendras, germinados, coliflor y brócoli.

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