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3.2 ¿Cuáles son los cambios durante el embarazo?

junio - 2006

La elaboración de leche materna depende de un sofisticado mecanismo fisiológico, estimulado por el influjo hormonal que actúa sobre las mamas durante el embarazo y después del parto.

Durante la gestación, los elevados niveles de hormonas femeninas provocan un aumento de volumen y peso de las mamas que comienzan a prepararse para la producción de leche; proliferan y se agrandan las estructuras glandulares que se encargan de producir el nutritivo líquido, a la par que los pezones y las areolas cambian de forma y se oscurecen para proteger la piel de la succión del bebé.

Cuando se acerca el momento del parto todo está listo, sólo falta el principal estímulo: la succión del bebé.

Aunque los alvéolos mamarios productores de leche funcionan desde el quinto mes de la gestación, son los que desencadenan su plena activación.

Al expulsarse la placenta desciende el nivel elevado de estrógenos, propio del embarazo, y cesa el freno que estas hormonas ejercían sobre la acción de la prolactina.

Fábrica de leche humana

La alimentación con leche materna se conoce como lactancia.  El acto de alimentar directamente al bebé se conoce como amamantamiento y se realiza mediante la succión directa desde el pezón.

A través de estudios científicos se ha descubierto la conexión entre la hipófisis y la sustancia gris de la corteza cerebral, lo cual explica la influencia de los factores psicológicos sobre la glándula mamaria.

Por ejemplo, al ver u oír al bebé reclamando alimento la hipófisis de la madre puede reaccionar segregando oxitocina.  Por el contrario, la ansiedad y el cansancio inhiben la liberación de prolactina. 

De ahí que la emoción del encuentro de la madre con su hijo recién nacido y el placer del contacto físico piel a piel contribuyen al éxito de la lactancia materna.

Más que leche

La leche materna está compuesta en un 90 por ciento de agua.  Es rica en proteínas de alto valor nutritivo, vitaminas, excepto en vitamina K que generalmente el pediatra receta como complemento, ya que desempeña un papel importante en la coagulación, previniendo las hemorragias, en lípidos principalmente en ácidos grasos poliinsaturados, entre los que se encuentra el ácido linoleico que participa en la formación del cerebro, sales minerales y azúcar.

Por otro lado, tiene un poder antiinfeccioso contra numerosos gérmenes responsables de otitis y catarros, gracias al gran número de glóbulos blancos que contiene.

Se encuentran muchos anticuerpos antivíricos y anticuerpos específicos contra el estreptococo.  Además prolonga el período de inmunidad natural contra diversas enfermedades y a luchar contra las bacterias malignas responsables de la gastroenteritis.

La leche materna protege contra las alergias, principalmente contra diversas proteínas extrañas que podrían introducirse en el organismo por alimentación artificial.  No existe intolerancia a la leche materna, salvo en casos excepcionales de intolerancia a la lactosa.

Su composición consta de:

  • Proteínas: mayor valor nutritivo, fáciles de digerir, evitan las alergias a las proteínas de origen animal.
  • Agua: el organismo del bebé está constituido casi en un 80 por ciento por agua.  Este porcentaje disminuye a medida que el niño crece.
  • La leche materna proporciona en cada mamada la cantidad de agua necesaria para mantener este balance.  La necesidad está cubierta en todo bebé sano que ingiera alrededor de 200 centímetros cúbicos por cada dos libras de peso al día.  Este aporte debe complementarse con agua cuando haga demasiado calor, el bebé transpire mucho o tenga fiebre.
  • Lactosa: es una fuente importante de energía.  Al transformarse en ácido láctico favorece la absorción de los minerales contenidos en la leche materna.
  • Vitaminas: cuando la mamá recibe una dieta equilibrada le transfiere al bebé todas las vitaminas, incluyendo la vitamina D necesaria para evitar el raquitismo.

¿Qué es el calostro y qué función cumple?

Hacia el final del embarazo, las mamas ya producen un líquido especial que precede a la leche materna: el calostro, una sustancia amarillenta, concentrada, de alto poder nutritivo, rica en proteínas y con un elevado contenido en defensas o anticuerpos.

Es el alimento que obtiene el recién nacido en sus primeras mamadas, el ideal para su nutrición inicial, porque la composición del calostro se adecúa totalmente a sus necesidades; también es importante para su protección contra las infecciones más comunes, ya que transfiere al bebé los anticuerpos elaborados en el organismo materno, hasta que su propio sistema inmunológico funcione.

Karla Rímola Molina
Fuente: Clínica Cedar Cima, ginecólogo Luis Fernando Rodas, médico Pedro Barreda, www.pediatraldia.cl, www.tumaternidad.com.

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