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03. ¿Cómo reconocer el trabajo de parto real?

abril - 2007

Como nunca has experimentado este momento puede que no tengas claro cómo saber si ya estás a punto de traer a tu bebé al mundo.  Antes de acudir al hospital llama a tu médico o partera para hablar acerca de tus síntomas.  La comunicación directa con tu ginecólogo es vital desde el inicio del embarazo y, sobre todo, en esta última fase.

Para empezar no te alarmes, es común que las madres primerizas realicen más de un viaje al hospital al final de la gestación.  Si llegó la hora del trabajo de parto y la dilatación del cuello del útero es menor a los tres centímetros, es casi seguro de que te envíen de vuelta a casa y te sugieran las siguientes actividades: caminar, ducharte, descansar, tomar líquidos y relajarte.

No obstante, médicos especialistas en ginecología concuerdan en que cuando una madre primeriza es admitida en el hospital en pleno trabajo de parto, tiene mejores resultados que una recibida durante el trabajo de parto temprano. 

En el trabajo de parto activo, las contracciones se presentan cada cinco minutos entre una y otra, con una duración de 45 a 60 segundos cada una, dando como resultado la dilatación paulatina del cuello del útero.  Cuando esto sucede es momento de ir al hospital.

Para reconocer las contracciones del verdadero trabajo de parto debes saber que se tornan cada vez más fuertes, resulta difícil hablar en el transcurso de las mismas, su duración es más larga y se vuelven más frecuentes a medida que avanza.  Estos movimientos hacen que el cuello del útero se adelgace y abra mientras el bebé es motivado a descender a través de la pelvis.

En relación al dolor, debes saber que es una parte natural del proceso de nacimiento y cada mujer es única, así como el nivel de tolerancia al esfuerzo físico que implica.  Tú médico puede indicarte cuáles son las técnicas o actividades que te ayudan a minimizar el efecto.

Expulsión
Es conocida como la segunda etapa del trabajo de parto, comienzas a pujar una vez que el cuello de la matriz se ha dilatado completamente hasta alcanzar 10 centímetros.

Resulta importante que esperes hasta tener la necesidad natural antes de empezar a pujar activamente y según lo que te explique tu médico.  Investigaciones recientes revelan que la urgencia espontánea y natural de una mujer de hacer este esfuerzo ocurre de tres a cinco veces durante una contracción.

Características de un parto real

Contracciones

- Pueden ser irregulares al principio.
- En general, se tornan regulares.
- Se hacen prolongadas, más fuertes y más frecuentes a medida que el tiempo avanza.
- Caminar las hace más fuertes.
- Recostarse no las alivia.
- Casi siempre comienzan en la espalda y se dirigen hacia el frente.

Cuello del útero
- Cambia al hacerse más delgadas sus paredes y empieza a dilatarse.

En el hospital

Al llegar al hospital, una enfermera te revisa la presión sanguínea, temperatura, en algunos casos toman muestras de sangre y orina.  También examinan los latidos del corazón del bebé y la frecuencia de las contracciones.  El médico es quien evalúa tu dilatación vaginal.

Según la etapa de trabajo de parto, dilatación y latidos del bebé te dan ingreso al centro asistencial.  Pero en ocasiones aún no es tiempo y pueden enviarte de vuelta a casa, esto es normal y no debe ser motivo de vergüenza.

Tener una actitud de calma ayuda a manejar mejor la situación, reduce la alteración de nervios y la llegada del bebé es motivo de alegría y no de preocupación o desesperación.

Karla Rímola Molina
Fuente: ginecólogo Luis Fernando Rodas, Estoy embarazada ¿qué debo saber?, editorial Grijalbo

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