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De los dos hasta los cinco años es un momento importante en el crecimiento de tu hijo, explica la nutricionista Patricia González. Sus requerimientos nutricionales aumentan porque además del desarrollo normal suele ser más activo, pues empieza a correr, saltar, jugar y subir gradas.
Este agitado ritmo de vida desgasta sus reservas y al poco tiempo necesita una nueva dotación de energía. Pero en la mayoría de casos la mesa se convierte en el campo de batalla para los padres, porque su hijo de dos años ya decide qué le gusta y lo que no, en otras palabras, es más selectivo y convencerlo a comer de todo no es tarea fácil.
Otra lucha constante es la formación de hábitos, lo cual en la primera infancia es de suma importancia, debido a la influencia de costumbres alimenticias a las que estará expuesto fuera de casa cuando inicie su vida escolar.
Para empezar conviene que coma a sus horas, con sus padres y que el menú sea el mismo para todos, explica González. Esto, además de servir como práctica de hábitos saludables, aumenta el sentido de pertenencia del pequeño al círculo familiar.
Lo anterior es posible porque puede comer lo mismo que los adultos, pues goza de dientes que le permiten masticar, traga sin problema y tiene la capacidad digestiva suficiente para digerir y asimilar alimentos más consistentes. Aunque éstos deben ser sencillos y poco elaborados, porque su paladar todavía está en proceso de formación.
Nutrición sana¿Cuántas veces debe comer? Lo ideal es que tenga cinco tiempos de comida al día: desayuno, refacción, almuerzo, refacción y cena. Las pachas son permitidas, aunque es el momento de enseñarle a tomar en vasos con tapadera. Esto evita la formación temprana de caries, indica González.
Refacciones sanas: frutas, galletas, zanahoria rallada con limón y sal, nachos con frijoles, palomitas de maíz con poca mantequilla y sal, pasas, manías, tortillas con queso y tostadas con aguacate.
Evita los excesos de sal y azúcar, estos puedes sustituirlos por saborizantes más sanos. La meta es que tu hijo aprenda a comer frutas y verduras.
Mide las porciones: en general tu hijo marca la cantidad de alimento que quiere y puede comer, tampoco es necesario obligarlo, déjalo comer lo que quiere, nunca conviertas el tiempo de comida en un momento difícil.
Beber agua: la mejor forma de enseñar a tu hijo a beber agua pura es el ejemplo. Procura darle pequeños sorbos cuando come o un vaso de agua entre un tiempo de comida y otro. La cantidad recomendada es de un litro y medio de agua al día combinado entre las pachas.
Horario de comida: es importante que le enseñes a tener horarios ordenados de comida, que no coma frente al televisor, debe alimentarse sentado a la mesa con el resto de la familia; enséñale a alimentarse despacio y a masticar bien. La comida rápida está permitida, pero un máximo de dos veces al mes.
Karla Rímola Molina
Fuente: nutricionista Patricia González, Tuotromedico.com