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A los tres años los niños son más vulnerables a las enfermedades, porque en este momento de su vida el sistema inmunológico aún no ha madurado del todo, explica el pediatra y neonatólogo Fredy Bolaños.
Sumado a esto, es la edad en la cual algunos empiezan a ir a colegios, a salas cuna, o son invitados a piñatas, en donde todas estas actividades los exponen al contacto con otros pequeños y podrían contagiarse de alguna enfermedad.
Por eso, los pediatras están preparados en sus consultorios al incremento de pacientes preescolares.
Al respecto, estadísticas recientes de la Asociación Americana de Pediatría señalan que en el primer año de vida un bebé sufre entre una y dos enfermedades, mientras que entre los dos y cuatro años se multiplica a seis enfermedades en el ciclo de un año.
La mayoría de enfermedades antes de los cuatro años tienden a ser virales. Esto equivale a que cerca del 64 por ciento de enfermedades que los pediatras atienden son de este origen, explica Bolaños.
Este tipo de padecimientos virales van desde catarros hasta diarreas con un tiempo de vida autodeterminado, según el virus y la cepa. Por eso existen muy pocos medicamentos para tratarlos. La mayoría de estos organismos patológicos tienen un ciclo de vida corto -entre 7 y 10 días-.
Aunque existen excepciones como el de la mononucleosis, la pleurodinia, la bronquitis, el crupt y la neumonía viral que duran de 15 a 20 días, otras ya pueden prevenirse, como la Hepatitis A, la cual puede llegar a durar de 30 a 40 días.
En segundo lugar en frecuencia se encuentran las enfermedades provocadas por bacterias. En ellas es evidente el predominio de estreptococos, neumococos y estafilococos.
Con este tipo de patología la cura es más inmediata porque el tratamiento con antibióticos termina con el problema, contrario a lo que ocurre con los virus. Este medicamento sólo puede ser recetado por el médico y su administración no debe sobrepasar los diez días, indica Bolaños.
¿Cuáles son las infecciones más comunes? Los pediatras han observado que son cíclicas, es decir, se repiten cada cierto tiempo, y están en cierta medida relacionadas con el cambio de estación. En Guatemala, el orden de la cadena de infecciones comienza con el rotavirus en los meses de noviembre, diciembre y enero. Continúa con la temporada de catarros durante marzo, abril y mayo. Con la llegada de junio proliferan las diarreas, y este período se extiende hasta octubre. De tal suerte, los especialistas en pediatría predicen cuándo ciertos casos de enfermedades se incrementan.
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Cada infección viral tiene nombre y es responsabilidad del pediatra saber de cuál se trata. En general, la práctica del médico en el consultorio es una buena forma de adquirir la experiencia para reconocerlas y tratarlas mejor, señala Bolaños.
Para determinar el tipo de enfermedad existen signos patognomónicos de la enfermedad, por ejemplo: un bebé con ganglios inflamados, con faringitis, con visibles signos de agotamiento, fiebre y con el bazo inflamado, revelan la presencia de mononucleosis, la cual es producida por el virus de Epstein Barr.
Cuando los síntomas son comunes y no se determina con claridad cuál es el padecimiento, el médico ordena los exámenes de laboratorio pertinentes.
Por otro lado, cuando las madres observan la presencia de fiebre temen por el bienestar de su bebé, aunque a veces olvidan que es un proceso normal del cuerpo para atacar las infecciones, explica Bolaños.
Cuando este malestar se manifiesta en su hijo, una madre necesita saber cuándo acudir al pediatra. La mejor respuesta para esta inquietud es que ella logre tener desde el principio un canal abierto de comunicación con el médico a lo largo del desarrollo y crecimiento del pequeño. Esto la hará sentir más confiada y tranquila y, entre ambos, pueden establecer el momento para hacer contacto ante esta u otras reacciones del niño.
En este sentido, el pediatra Fredy Bolaños recomienda que los siguientes síntomas sean reportados al médico en las primeras 24 horas en las que se presentan, si el bebé tiene: dos o tres diarreas en un día, dos vómitos seguidos en menos de seis horas, y fiebre que no cede luego de una hora y media después de administrarle un antipirético.
Karla Rímola Molina
Fuente: Pediatra Fredy Bolaños, Licenciado en Ciencias de la Educación José Antonio Alcázar Cano, I Congreso Internacional La Afectividad y Sexualidad Humana, guiainfantil.com.