Retoños de esperanza

El Virus de Inmunodeficiencia Humana -llamado el mal del siglo- no ha frenado su avance desde su aparición en 1981.  Afecta en la actualidad a más de 34 millones de personas en el mundo.  De esa cuenta, según las estadísticas mundiales manejadas por Onusida en 2011 el mundo perdió 1.7 millones de personas por causas relacionadas con VIH y VIH avanzado.

Es importante subrayar que el 40 por ciento de las nuevas infecciones se concentra en jóvenes comprendidos entre las edades de 15 a 24 años, siendo las adolescentes quienes registran el doble de transmisiones respecto a los varones de la misma edad.   Las últimas estadísticas muestran que solo el año pasado más de 1.2 millones de mujeres y niñas contrajeron la infección en todo el mundo, la mayoría de ellas en edad fértil y reproductiva.

Según datos del Centro Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud de Guatemala, el primer caso en el país se registró en 1984.  Hoy suman hasta junio del presente año 26,978 casos, entre hombres, mujeres y niños.

Si bien es cierto que cada caso merece la atención y cuidado necesarios, hay que reconocer que son las guatemaltecas las más afectadas por las expresiones de violencia de género y desigualdad, porque el machismo y la misoginia las hacen más vulnerables.
 
 

Impresionante crecimiento femenino

La relación inicial de transmisión indicaba que por cada 10 hombres había una mujer viviendo con VIH, 1984, presenta hoy un alarmante 2 a 1, número que incluye niñas, adolescentes y mujeres adultas.

A decir de Enrique Zelaya, coordinador de País Guatemala-México de Onusida, en Guatemala se trata de una epidemia todavía controlada, pues se encuentra en el 0.8 por ciento, en un área focalizada a la que se le ha llamado corredor epidemiológico que va de frontera a frontera e incluye departamentos como Izabal, Zacapa, El Progreso, Guatemala, Escuintla, Suchitepéquez y Retalhuleu.

Se ha podido determinar que la población en mayor riesgo son hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, mujeres trabajadoras sexuales, mujeres embarazadas y personas transexuales.  Por ello es indispensable el trabajo de educación para prevenir la transmisión del virus en estas poblaciones.

 
Más del 70 por ciento de las personas con VIH entrevistadas creen haber sido insultadas o maltratadas debido a su condición de VIH".  Índice de Estigma y Discriminación en personas con VIH, 2011
 

“En la medida de sus posibilidades la respuesta del Estado es adecuada, aunque es necesario invertir en más estrategias de comunicación y educación, y no se hace”, explica Zelaya.  De no considerar esta recomendación se estima que para 2015 el número de personas infectadas con VIH llegue a más de 83 mil, con una tasa de nuevas infecciones de más de 8 mil casos por año.

Para Carlos Mejía, director de la clínica en enfermedades infecciosas del Hospital Roosevelt, es un error no tener campañas más amplias de prevención, en especial para la juventud.  Sin duda este es uno de los sectores más afectados, porque comienza una vida sexual activa.

Es importante también enfocar esfuerzos en la población indígena.  Cleotilde Cú Caal, de la Defensoría de la Mujer Indígena, Demi, dice la poca divulgación de mensajes de prevención en idiomas mayas es uno de los factores que han contribuido a la propagación de la infección en la población indígena pues estos contabilizan el 22 por ciento del total de personas VIH positivos de Guatemala.

Luchan por ser visibles

Entidades estatales y organismos internacionales, coinciden en que se ha identificado plenamente a la población en más alto riesgo y vulnerabilidad al VIH y sida, Pemar, pero en esta no se incluye a las amas de casa o mujeres que no pertenecen a los grupos mencionados con anterioridad, aun cuando se tiene registro de que el 73 por ciento de las mujeres que viven con VIH son amas de casa.

Iris López, representante de la Comisión Multisectorial de organizaciones que velan y trabajan en la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual/VIH/sida, Conasida, explica que el mayor obstáculo es el subregistro de personas.

Eduardo Arathoon, médico infectólogo, advierte que influye en el subregistro la disminución de personas que se hacen la prueba para determinar si padecen del virus.  “No se acercan únicamente por temor a un resultado, sino porque saben del mal servicio de los hospitales públicos, los cuales tienen poca capacidad para atender enfermedades comunes, entre las que está el VIH”, agrega.

La expansión de la epidemia evidencia el grado de violencia sexual hacia las mujeres y las niñas.  “Las mujeres, como las amas de casa, no son consideradas como población clave a menos que sean sexoservidoras o estén embarazadas, y esto debe cambiar”, enfatiza López.

Respuesta del Estado

Como ya es habitual, hay quienes argumentan que el Estado está respondiendo para dar tratamiento a las personas que viven con VIH, otros indican todo lo contrario.  Sin embargo, hay apoyo de las organizaciones que velan por el cumplimiento de tratados internacionales, apegados a la ley y con respeto a los derechos humanos.

Para López, la respuesta del Estado en los primeros años de la epidemia en Guatemala no fue del todo adecuada, pues no todas las personas afectadas recibieron el tratamiento, con el cual pudo evitarse su propagación. Al principio se trató de una lotería, algunos recibían medicamentos y otros no.  Es más, la atención integral de las personas que viven con VIH se inició de forma seria recién a fines de la década de 1990.

Para la atención de los 26,978 casos el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, Mspas, tiene 14 Centros de Atención Integral que brindan atención antes y después del diagnóstico.  López agrega que el Mspas se encarga de proveer el tratamiento de primera línea de forma gratuita.  Gracias a la subvención del Fondo Mundial de Lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, que aporta dinero para el tratamiento del VIH en Guatemala, se puede proveer el tratamiento de segunda línea.  Lo que obliga a pensar ¿qué va a pasar cuando ya no se cuente con esos fondos?, ¿está el país preparado para asumir esa inversión millonaria?  

A decir de López, sí.  “Aunque se corre el riesgo de perder el privilegio, llegado ese momento el Ministerio de Salud deberá hacer los ajustes necesarios para no interrumpir los  tratamientos”, indica López.

Acceso a medicamentos

Las autoridades indican que los medicamentos están al alcance de los necesitados pero algunos sectores parecen no estar de acuerdo con los procesos para adquirirlos, como es el caso de la población transexual, incluido en las Pemar.

Johana Ramírez, coordinadora de la organización Trans Reinas de la Noche, indica que muchas veces por su condición y estilo de vida son objeto de discriminación.  Este estigma las persigue incluso en el momento de buscar atención médica, pues para recibir el tratamiento de antirretrovirales debe presentarse una identificación, la cual se niega por tratarse de una persona diferente a la que indica la partida de nacimiento.

“El obstáculo de los procesos burocráticos es una de las causas por las que las personas prefieren ya no buscar ayuda.  Hubo casos en los cuales de forma malintencionada a las compañeras las llamaban por nombre masculino, solo para que la gente reaccionara y las viera mal.  En general faltan actores importantes en el país, pero creo que los medios de comunicación pueden ayudar mucho con campañas de educación”, asegura Ramírez.

En tanto, Carlos Mejía asegura que la clínica instalada en el hospital Roosevelt, desde su apertura en 2001 ha atendido al menos a 7 mil personas que viven con VIH.  En la actualidad 3,600 están en tratamiento con antirretrovirales.

También asegura que en la actualidad se acercan más personas de áreas no consideradas en el corredor epidemiológico afectado. Alta Verapaz, Huehuetenango y  Quiché están entre ellas y es posible que el número de población con VIH sea mayor, pero pocos tienen recursos para buscar ayuda.  "No hay otra clínica de este tamaño en Centroamérica y no se ha descentralizado lo suficiente la atención de pacientes”, indica.

Diez veces más caros

Aunque se ha dicho que el tratamiento de primera y segunda líneas son gratuitos, hay otros que sí deben comprarse y como lo muestra el informe “Dime  dónde vives y te diré cuánto cuesta tu tratamiento antirretroviral”, de Hivos, en Guatemala el costo de los medicamentos es diez veces más alto que en el resto de Centroamérica.

El informe resalta que mientras en países como Nicaragua, Honduras y Costa Rica se utilizan mecanismos de adquisición regidos por la Organización Panamericana de la Salud y el Fondo Mundial de Lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, en Guatemala se compran por medio del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y del Ministerio de Salud.

Se continúa explicando que mientras en los países mencionados un medicamento puede costar entre 14 y 42 dólares, en Guatemala su precio es de 160.  El tratamiento mensual puede llegar a costar hasta siete mil dólares, lo cual es inalcanzable cuando la mayoría de la población está sumida en situaciones de pobreza y pobreza extrema.

Muchas veces la carestía de las medicinas no depende de las políticas estatales, sino de convenios comerciales con otros países que obligan a comprar determinada marca de ciertos productos y los medicamentos no son la excepción.  

Es justo mencionar que siendo Sudáfrica uno de los países más golpeados por el avance de la infección y con una población en extremo pobre, en 2001 tomó la decisión de producir sus propios antirretrovirales.  Esta acción le valió la demanda de 39 multinacionales farmacéuticas y, aunque estos procesos legales luego fueron retirados, el monopolio de los antirretrovirales quedó en manos de cinco fabricantes que se niegan a compartir las fórmulas, pero los ofrecen más baratos.

Seguir los tratamientos adecuados sin duda es uno de los principales objetivos pues con ellos el VIH dejó de ser una sentencia de muerte y es una nueva oportunidad de vivir.

Los rostros de las pacientes

¿Qué tipo de atención reciben las pacientes en los centros de salud?  Nadie mejor para responder que Jakeline Cuyán quien, con su voz segura y su mirada intensa desafía a cualquiera que quiere hablar del tema, porque conoce de cerca la realidad que se vive en algunos de los Centros de Atención Integral que funcionan en el país. 

Ella fue parte de un monitoreo que realizó en 2011 la Red Guatemalteca de Mujeres Positivas en Acción.  Asegura que muchas mujeres para ser atendidas tienen que salir de madrugada de su hogar sin alimentos y esperar por lo menos dos horas para tener unos minutos con los especialistas.

Pero uno de los puntos que más le preocupa es que en las clínicas solo se explica el uso del condón y se dejan por un lado otros métodos de planificación que también pueden ser utilizados por las mujeres.  En la actualidad se ha comprobado que un tratamiento de antirretrovirales bien llevado y combinado con otros métodos es muy efectivo para evitar la transmisión y no anular la sexualidad de las personas que viven con el virus.

La tuberculosis e histoplasmosis son causas frecuentes de muerte entre las personas que viven con VIH.

El 1 de diciembre  de cada año se celebra el Día Mundial  de la lucha contra el sida
 
 

“Aún hay gente que se escandaliza por el VIH”

Iris vive con VIH desde hace 14 años, su lucha para recibir tratamiento justo y humano la ha llevado a ocupar puestos clave para la toma de decisiones.

“Mi esposo y yo vivimos con VIH desde hace 14 años.  En ese tiempo no solo nosotros sino también muestro hijo ha sufrido discriminación a causa de esta condición médica.  Ahora tengo la oportunidad de trabajar por todos los que necesitan atención y el principal mensaje es la gratuidad del tratamiento y que todas las personas que viven con VIH tienen derecho a recibirlo. 

En Guatemala el 95 por ciento de las transmisiones se dan por vía sexual y aunque se conoce dónde está el problema no se atiende de frente con una buena educación sexual para los niños y jóvenes, quienes están adquiriendo en mayor número el virus.  Las campañas de información y educación son importantes, pero el contacto con otras personas ayuda mucho.  Hay personas convencidas de que dar la mano, abrazar o incluso hablar con personas que viven con VIH les van a transmitir el virus, lo que es totalmente falso.  Un abrazo puede ser muy terapéutico, es un trabajo de hormiga, pero si todos tomamos la decisión de cambiar nuestro rostro hacia el VIH, se puede lograr mucho por muchas personas”.

¿A dónde acudir?

  • En la actualidad estos son algunas de las Unidades de Atención Integral que existen en el país.
  • UAI Hospital de La Antigua Guatemala.
  • Hospital de Cuilapa, Santa Rosa.
  • UAI Hospital de Quetzaltenango.
  • UAI Hospital de Zacapa.
  • UAI Hospital de Escuintla.
  • UAI Clínica de la Amistad Japón-Guatemala, Hospital de Puerto Barrios, Izabal.
  • Hospital Rodolfo Robles, Quetzaltenango.
  • Clínica Luis Ángel García, Hospital General San Juan de Dios, Guatemala.
  • Clínica de enfermedades infecciosas Hospital Roosevelt, Guatemala.
  • Clínica 12 Hospital de Coatepeque, Quetzaltenango.
  • Clínica de Infectología, Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

El 95 por ciento de las infecciones de VIH se dan por vía sexual

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Treinta años de epidemia    

En 2014 se cumplirán 30 años del aparecimiento de los primeros casos de VIH en Guatemala.  Durante ese tiempo se han alcanzado logros en la investigación de este campo, dando como resultado la mejora en la calidad de vida de millones de personas.

1981

Los primeros casos registrados de VIH en el mundo se dieron en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, en pacientes jóvenes que presentaban una neumonía inusual y fallecieron como consecuencia de ello.  Los pacientes tenían en común ser hombres jóvenes que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres.

1983

Se confirman tres vías de adquisición del VIH, siendo la principal la vía sexual y se logra identificar el virus causante de la enfermedad: un retrovirus que produce una inmunodeficiencia, ocasionando la infección que se bautizó y hoy se conoce como el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido, SIDA.

1984 -1985

Se desarrolla el test Elisa que permite identificar tempranamente a las personas que viven con VIH. Se inicia la propagación de campañas de prevención, dirigidas a jóvenes homosexuales, lo que se cree que influyó para la expansión de la epidemia en la población heterosexual.  Aparecen otros tipos de enfermedades oportunistas

1987-1995

Se da un importante avance con el aparecimiento del AZT, una droga para el tratamiento de personas que ya vivían con el virus. Aparece el tratamiento antirretroviral de alta eficacia conocido como HAART, el cual consiste en tres drogas que en conjunto disminuyeron la mortalidad hasta en un 90 por ciento.

Actualidad            

Los tratamientos han mejorado significativamente, son más compactos, menos tóxicos y con un mejor perfil de resistencia.  También se generan nuevas drogas que ofrecen otras alternativas para mejorar la calidad de vida de las personas que viven con VIH.

Fuente: Índice de Estigma y Discriminación en personas con VIH, 2011.


Por Juan Carlos López e Ingrid Reyes
Ilustración: Gerber Sarazúa

Fuentes: José Enrique Zelaya, coordinador Guatemala-México, de Onusida, teléfono (502) 2381-8600.  Carlos Mejía, director de la Clínica en Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt, teléfono (502) 2440-1086. Eduardo Arathoon, médico infectólogo de la Clínica Familiar “Luis Ángel García” del Hospital General San Juan de Dios, teléfonos (502) 2253-0423 al 29.  Janira Tobar, directora de la Organización Mujeres en Superación, Omes, teléfono (502) 2250-0930.  Jakelin Cuyán y Claudia Rosales, de Mujeres Positivas en Acción, teléfono (502) 2250-0545.  Cleotilde Cú Caal, de la Defensoría de la Mujer Indígena, Demi, teléfono (502) 2232-9916.  Johana Esmeralda Ramírez, coordinadora general de la Organización Trans Reinas de la Noche, Otrans, teléfono (502) 2251-0685.  Alvan Alemán, gerente de país Pasmo, teléfono (502)2333-7312.  Iris López, de la Comisión Nacional Multisectorial de Organizaciones que velan y trabajan en la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual/VIH/sida, Conasida, teléfono (502) 2222-7936.


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