

La niñez y las personas de la tercera edad son grupos vulnerables en el país. En este breve recorrido conoceremos tres instituciones que se dedican a dignificar la vida de estas personas e invierten lo que reciben en cubrir sus necesidades.
Así se hace llamar este hogar en Chimaltenango. El paisaje que está alrededor es un regalo de la naturaleza y las instalaciones no le envidian en nada a los mejores colegios de Guatemala.
Esta casa hogar tiene algo peculiar y es que aquí los niños nunca son dados en adopción. “Se trata de ofrecer un ambiente de unión para que ellos crezcan y sientan que pertenecen a una verdadera familia”, afirma Jan Leiritz, director del proyecto.
La institución nació en México cuando el sacerdote William B. Wasson rescató a unos niños que robaron para comer y obtuvo su custodia en 1953. Hoy el proyecto está también en Honduras, Haití, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Perú y Bolivia.
En el de Guatemala hay más de 300 niños, niñas y adolescentes. La mitad de ellos vive en el lugar y el resto son vecinos de la localidad que llegan a estudiar. Los jóvenes también son beneficiados con talleres avalados por el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad, Intecap.
Este hogar busca mantener la calidad educativa por medio de apadrinamientos. Las personas pueden colaborar con diversos proyectos y necesidades que van surgiendo durante el año.
La institución se encarga de conseguir también becas para educación en diversificado o en la universidad. Algunos de los jóvenes han conseguido becas fuera del país.
“Aquí vienen niños con diferentes casos y problemas, pero al llegar poco a poco van olvidando el pasado y se integran a una nueva familia con salud, educación y vestuario”, dice Wilmer Arias, quien llegó a los 11 años después de recibir una bala pérdida en su columna y a punto de morir. Este joven hoy a sus 22 años está a unos meses de comenzar una etapa diferente en la universidad.

Aquí aprendemos a no huir de los problemas, sino a tener la capacidad para enfrentarlos y seguir adelante " . Wilmer Arias , del hogar NPH.

Para más detalles sobre qué se necesita en NPH visita la página www.nph-guatemala.org o comunícate al teléfono (502) 7849-9308:

Flory Herrera tiene 22 años de trabajar en Casa Bernabé. Empezó en el área de trabajo social y hoy está a cargo de la dirección.
Este es un hogar en el cual cada día es diferente y trae sus propios retos. Se encuentra ubicado en el kilómetro 25 carretera a El Salvador y los niños, niñas y adolescentes están divididos en casas monitoreadas por una pareja que ofrece su vocación como padres, viven con los niños y se convierten en sus guías.
Además de estudiar tienen la oportunidad de recibir cursos adicionales, como preparación bíblica, música, proformas, arte y otros. Cada noviembre y diciembre se preparan para compartir sus habilidades en hospitales, asilos y otras casas hogares.
La banda musical dirigida por Vivan Douglas es una de las más prestigiosas del país. Por medio de este aprendizaje jóvenes han ganado la oportunidad de ir a campamentos musicales en Estados Unidos y participar en conciertos junto a otros grupos destacados.
“Se les quiere dar herramientas, educación y todo lo que ellos necesiten. Tenemos diferentes retos en esta diversidad de edades y necesidades personales”, agrega Herrera. En la misma institución estudian desde preprimaria hasta básicos.
Se han creado otros programas y a los 15 años aprenden a hacer su hoja de vida, visualizan hacia dónde van, sus metas y la preparación que necesitan para enfrentarse al mundo fuera de Casa Bernabé. Los mayores también reciben apoyo para conseguir un trabajo formal, ir a la universidad e independizarse.
En esta casa hogar puedes colaborar con los siguientes elementos y para mayor información comunícate al teléfono (502) 6634-4978.
Hogar EmmanuelEsta casa atiende a 20 abuelitas y abuelitos. Se encuentra ubicada en una calle cercana al mercado de la colonia La Florida, zona 19. Tiene una de las pocas fachadas alrededor que está bien pintada y en la puerta mantienen un rótulo escrito a mano que indica que los días de visitas son los fines de semana, de 14:00 a 16:00 horas.
“El hogar fue creado en 1978 por José Alan Miranda, quien ya falleció, pero quería darle a las personas de la tercera edad una espacio digno para pasar la etapa final de su vida y en la que fortalecieran su vida espiritual”, comenta Brenan Santiesteban, encargado del lugar.
La mayoría de abuelos no tiene familia o han sido abandonados. “La intención es darles los cuidados necesarios de alimentación, cariño y atención”, dice Brenan, aunque reconoce que el reto es difícil porque apenas once personas trabajan para cubrir todos los aspectos que lleva el mantenimiento de la casa y el cuidado de sus habitantes.
La mayoría de abuelos y abuelas caminan despacio o necesitan ayuda mientras se trasladan de un lugar a otro. Algunos tienen que movilizarse en sillas de ruedas, pero no todas están en buen estado y eso dificulta que se desplacen. Sin duda las visitas las disfrutan mucho, ya que su día no tiene muchas actividades. Están sedientos de conversar, describen cómo se sienten, qué les ha dicho la médica de la institución, sus historias personales y otros detalles que guardan.
Estas son algunas de las necesidades de esta institución. Si quieres comunicarte con ellos y donar artículos, materiales o voluntariado llama al teléfono (502) 4484-0305.
Por Ingrid Reyes
Fotos: Julieta Ordóñez
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