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Hernán Dubois, el dúo inseparable

Imer Hernán y Antonio Dubois nos abren el corazón para hablar de su carrera, experiencias vividas y todo lo ocurrido detrás de la firma Hernán Dubois.

Aunque a simple vista pareciera que entre ellos existe una química insuperable, según los diseñadores, en realidad son como el ying y el yang, polos opuestos, unidos con un mismo fin: la pasión por el diseño.

Transcurría el año 2007 cuando se conocieron, Imer, dueño de una tienda de ropa colombiana y Antonio, trabajador de una línea aérea quien a pesar de no tener contacto con la industria de la moda, se enamora del diseño al entablar conversación con el empresario

“Pasábamos horas hablando de ropa hasta el punto de que un día no fui a trabajar y decidí renunciar e introducirme en ese mundo”, nos cuenta Antonio.

Su espíritu soñador lo lleva a renunciar de la línea aérea y dar su cheque de la indemnización a Imer para convertirse en su socio. “Me quedé sin un solo centavo, ni para comer, pero mi fe me hizo creer que todo funcionaría y confié”.

Su comienzo lo marca la importación de ropa del extranjero para encaminar su sueño. Sin embargo, la competencia de mercado los obliga a dar un giro inesperado. “Un día observé como Antonio dibujaba ilustraciones de ropa de una forma espectacular y le dije: quiero que tomes un cuaderno y lo llenes de ilustraciones de diseños, ya que tienes mucho talento. Yo era el único que sabía coser y se me ocurrió que era necesario estudiar y empezar a fabricar nuestra propia ropa”. Hernán le plantea la idea a Dubois y juntos deciden estudiar ingeniería industrial en vestuario en el Instituto Técnico de Capacitación, Intecap.

Su talento innato los lleva en 2009 a crear la firma Hernán Dubois, una empresa que busca vestir a la mujer empoderada, vanidosa, fuerte, esa chica que no teme ser ella y es segura de sí misma. Aunque en sus inicios empezaron confeccionando solo blusas de colores vibrantes a precios accesibles, en la actualidad crean diseños estructurados de cortes únicos con un estilo clásico vanguardista. Sus colecciones están inspiradas en las facetas de la mujer, con todos sus estados de ánimo.

Antonio Dubois

Su inclinación por el arte se hizo evidente desde temprana edad, ya que pintaba y amaba leer. Y aunque desde niño tuvo acercamiento con el diseño de ropa gracias a su abuela, quien era la costurera principal de Rudelli, no se involucró pero disfrutaba bordar. Estudió mercadotecnia y publicidad. Años más tarde conoce a Imer quien le cambia la perspectiva de la moda. Aquí se inicia su interés por la frescura de los textiles. Descubre una forma nueva de expresión artística, el diseño de moda.

Imer Hernán

Nació en el interior de la república y desde niño sus recuerdos cercanos fueron ver a su madre en la máquina de coser, ya que ella era costurera de profesión. Por ello Hernán aprendió a coser a los ocho años de edad. Desde los 14 trabajó en una maquila durante sus vacaciones, sin embargo, para conseguir el empleo mentía sobre su edad y afirmaba que ya estaba próximo a cumplir 18 años. Según recuerda el diseñador, esto le ayudó a perfeccionar la confección de prendas. No obstante, jamás dejó de prepararse y estudió para perito en gerencia administrativa e historia del arte durante tres años en la universidad Francisco Marroquín.

En 1999 viaja a otros países y se convence de abrir un pequeño local de ropa, iniciando así la aventura de su vida.

La firma ha ido creciendo poco a poco y para 2010 Hernán Dubois Guatemala recibe el galardón de mejor diseño en la categoría moda ejecutiva en Fashion Show de revista AMIGA. En 2011 gana como mejor diseño vanguardista, sin embargo, en 2012 se consagra como el mejor diseño de gala y ganador de la noche. “Nos han pasado cosas lindas y revista AMIGA es una plataforma hermosa que nos ha ayudado a darnos a conocer”. Hernán Dubois se ha consolidado y sus diseños han ido más allá del vestuario convencional, ya que han tenido la oportunidad de confeccionar los diseños para el lanzamiento de importantes marcas de cigarrillos y telefonías móviles.

En la actualidad su atención está en su colección primavera-verano 2013, la cual lleva por nombre Santorini inspirada en una isla de Grecia, una línea con piezas confeccionadas en telas de la más alta calidad en una paleta de tonos dorados, así como estampados energizantes. Pese a todos los obstáculos enfrentados, ambos se sienten muy afortunados de poder vivir de la moda de una manera estable. Según palabras de Imer: “Todos los tropiezos han sido oportunidades para crecer, somos luchadores natos, nacimos para hacer moda y amamos lo que hacemos, atrás quedaron las largas caminatas para llegar a nuestro lugar de trabajo y el hecho de compartir una sopa para almorzar, ya que era lo único que teníamos, ahora digo que todo valió la pena”. Para el futuro los diseñadores sueñan con tener la casa Hernán Dubois.

Por Brenda Enríquez