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Esta es la razón por la que el estrés aumenta el apetito

Muchas personas comen en exceso cuando están estresadas. Su principal argumento es que la comida les calma y les hace sentir mejor.

El estrés afecta hoy en día a nivel mundial. La sobrecarga del trabajo, la cantidad de sobreestímulos a los que estamos sometidos o la difícil conciliación familiar y laboral  hacen que millones de personas sufran esta dolencia.

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De forma evolutiva, estamos adaptados a tener momentos puntuales de estrés porque es algo que ha facilitado nuestra supervivencia como especie.

¿Cómo saber si es estrés crónico?

El estrés se convierte en crónico cuando está presente todos los días y afecta a la salud de diferentes maneras como:

  • Empeora la hipertensión y las alergias
  • Aumenta el dolor
  • Genera ansiedad
  • Provoca insomnio o depresión

Uno de los factores que más se ven afectados cuando sufrimos estrés es el apetito. Así, hay personas que ante el estrés apenas pueden probar bocado y, en cambio, otras no pueden dejar de comer.

El estrés y el apetito

La mayoría de las personas cuando están estresados, no solo tienen tendencia a comer más, sino que consumen snacks poco adecuados.

Un estudio publicado en 2006 por la revista Physiology and Behavior demostró que las personas bajo estrés tendían a elegir alimentos poco saludables y ricos en grasas.

Otra investigación demostró que más mujeres que hombres incrementaban de forma significativa su ingesta alimentaria cuando estaban estresadas, sobre todo si ya seguían algún tipo de dieta hipocalórica para perder peso.

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Este tipo de conducta se llama hambre emocional y se caracteriza por ser un tipo de hambre que nos lleva a comer de forma compulsiva alimentos altamente grasosos para calmar sensaciones y emociones molestas como estrés, tristeza, enfado o soledad.

Otro estudio publicado en 2009 por la revista Trends in Endocrinology and Metabolism muestra cómo el estrés induce a la secreción de glucocorticoides, que aumenta la motivación por la comida que promueve la ingesta de alimentos ultraprocesados y la obesidad.

Expertos señalan que es importante enseñar técnicas a los pacientes para que aprendan a identificar sus sensaciones y modifiquen sus respuestas de ingesta excesiva.

¿Cómo reducir el apetito por estrés?

Estos son algunos consejos que pueden ayudarte a reducir la ansiedad por la comida provocada por estrés

  • Escuchar lo que dice el cuerpo: debes aprender a distinguir si el hambre es real o emocional.
  • Comida saciante: comer la cantidad suficiente de alimentos reales y cubrir las necesidades diarias de carbohidratos, proteínas y grasas.
  • Evitar alimentos poco saludables: la mejor manera de no caer en un atracón de comida procesada es no tener a la mano estos alimentos.
  • Sustituir el hambre por otra conducta: comer de manera compulsiva puede convertirse en un hábito y pueden modificarse. En lugar de comer puedes probar dar un paseo por tu casa o llamar algún amigo.
  • Pensar a largo plazo: cuando te alimentas de forma excesiva, es fácil que solo te concentras en el momento presente. Por ello, es importante pensar en las consecuencias de los actos.
  • Practicar la aceptación: estar estresados de forma permanente te provoca una situación de lucha constante en lo que sucede y lo que querías que fuese.

El exceso de apetito, el aumento de peso y la obesidad por estrés son la consecuencia del problema, no la causa. Por ello, es importante que no solo tratemos de comer mejor, sino que, sobre todo, investiguemos qué nos lleva a mantener ese tipo de conductas en el tiempo.

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