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¿Qué es la Mucopolisacaridosis I o Síndrome de Hurler?

La mucopolisacaridosis tipo I, es una enfermedad conocida también por sus siglas MPS I o Síndrome de Hurler, y es causada por el déficit de una enzima.

De acuerdo con los expertos es una enfermedad autosómica recesiva, causada por el déficit de la enzima α-L-iduronidasa. Su incidencia global aproximada es de 1,100.000 nacidos vivos.

Según los médicos se han distinguido dos formas clínicas según su presentación:

  1. Forma severa o Enfermedad de Hurler (MPS I H)
  2. Formas atenuadas, Enfermedad de Scheie (MPS I S) y enfermedad Hurler-Scheie (MPS I HS).

Para la forma severa de la enfermedad la mediana de la supervivencia es de 8,7 años, Los nuevos tratamientos utilizados en los últimos años como son el “Trasplante de Células Madre Hematopoyéticas” (TCMH) y “Tratamiento Enzimático Sustitutivo” (TES) permiten mejorar la supervivencia.

Características de la mucopolisacaridosis I

  • Sospecha Clínica:

El conocimiento de las manifestaciones neurológicas y extraneurológicas del «fenotipo Hurler» permite sospechar la presencia de MPS I. Estos hallazgos clínicos son más frecuentes y evidentes en las formas graves y progresan con la edad, lo que nos debe hacer pensar en la MPS I, más aún cuando se presenten varios a la vez en un mismo paciente.

Síntomas:

El paciente puede cursar con:

  • Fascies tosca
  • Talla baja
  • Retraso Global del Desarrollo, principalmente motor
  • Neumonías a repetición
  • Enfermedad cardiaca valvular

La sintomatología otorrinolaringológica (ORL) suele ser el primer signo de enfermedad en los pacientes con MPS I H, y puede ser un problema progresivamente importante en la MPS I HS:

  • Respiración nasal ruidosa
  • Secreción nasal persistente
  • Otitis a repetición
  • Hipoacusia mixta
  • Síndrome de apnea del sueño (inicial o recurrente)

Otros signos, como la mano en garra bilateral, adquirida y no dolorosa o la opacidad corneal son por sí mismos sospechosos de MPS I. Las visceromegalias persistentes pueden ser un signo sugestivo de enfermedad de depósito lisosomal, incluida la MPS I.

¿Cómo diagnosticarlo?

Diagnóstico Definitivo:

El diagnóstico presuntivo se realiza en base a las características clínicas. La MPS1 puede presentarse tanto en hombre como en mujeres y si se sospecha la deficiencia de alfa L-iduronidasa (MPS1) debe de realizarse una medición enzimática lo cual se puede realizar en papel filtro (DBS, dried blood sample), el cual es una muestra de tamiz y si evidencia una enzima baja, este diagnóstico se debe de confirmar.

 El gold estándar de diagnóstico es determinando la actividad deficitaria de la enzima α-L-iduronidasa en fibroblastos o leucocitos, sin embargo, es un examen que se realiza en muy pocos laboratorios. Otro examen confirmatorio es la identificación a nivel molecular de las mutaciones que producen la MPS1, si el análisis molecular muestra 2 mutaciones patogénicas para MPS1 el diagnóstico estará confirmado.

Importancia del diagnóstico precoz:

El diagnóstico precoz de la MPS I es importante para aumentar las posibilidades de éxito del tratamiento. Se ha demostrado que el desarrollo del niño con Hurler es mejor cuando el trasplante de células madre se produce antes de los 24 meses de edad. 

Por tanto, un diagnóstico temprano no solamente mejora la supervivencia, sino que también retrasa.

Tratamiento:

Existen dos tratamientos a elegir en los casos de Mucopolisacaridosis tipo I:

  1. Trasplante de medula ósea (TMO) en hospitales de tercer nivel.
  2. Tratamiento de Reemplazo Enzimático (TRE)

Hay tres factores que determinan el tratamiento a elegir: 

  1. La variante de la MPS I detectada (grave/atenuada)
  2. La edad del paciente  
  3. La afectación cognitiva que se determina con el cociente de desarrollo o el coeficiente de inteligencia (CI).

Por ejemplo, si el niño tiene menos de 2 años, está preservado cognitivamente y se sospecha que pueda tener una forma grave de MPS I por los hallazgos clínicos o por la presencia de dos mutaciones nonsense en el estudio genético, se plantea tratamiento con TMO para detener cuanto antes la evolución de la enfermedad y la afectación cognitiva.

En los niños con un CI <70 no se espera que el TMO pueda revertir el deterioro cognitivo, por lo que habría que emplear TRE y valorar el beneficio/riesgo del TMO.

En general, en los pacientes con la forma atenuada, o en los que tengan más de 2 años, lo más recomendable es el TRE, aunque algunos consensos hablan de una edad de 2 años y medio como límite.

Tratamiento de Reemplazo Enzimático (TRE):

La TRE con perfusión de Iaronidasa, es el tratamiento de elección cuando se confirma MPS I. Esta es una variante de la enzima humana α-L-iduronidasa que se obtiene por tecnología de ADN recombinante.

Su aplicación es por vía intravenosa a dosis de 0.58 mg/kg cada semana de por vida. Se requiere de consentimiento informado del paciente o su familiar antes de iniciar el mismo.

El seguimiento del paciente luego de 52 semanas de tratamiento ha demostrado disminución y mejoría sostenida de:

  • Excreción de GAG urinarios
  • Visceromegalias
  • Disminución del índice de apneas/hipopneas obstructivas del sueño
  • Mejoría en la talla y el peso si se inicia tratamiento prepuberalmente.

Debido a que la laronidasa no atraviesa la barrera hematoencefálica a la dosis aprobada, no se espera beneficio neurocognitivo.

Considerar indicación para la TRE:

  • Niños con MPS I sin enfermedad neurológica (Hurler Scheie)
  • Niños con MPSI con comorbilidad quirúrgica o médica que no comprometa una respuesta adecuada al tratamiento
  • Niños con MPS I (Hurler Scheie) si se consideran candidatos de trasplante de médula ósea.

El trasplante de médula ósea es el tratamiento de elección para los pacientes con MPS I severo.

Se recomienda la TRE de por vida en los niños con MPS I con el objetivo de mejorar la función osteoarticular, la actividad física y la calidad de vida de estos pacientes.

Seguimiento

Los pacientes con MPS 1 deben llevar un seguimiento en su hospital de referencia con vigilancia estrecha de su evolución y respuesta al tratamiento, con el equipo de salud interdisciplinario correspondiente.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Por ser una enfermedad que se hereda es muy difícil poder saber quiénes son los padres de futuros pacientes que pueden tener esta enfermedad. Al tener un hijo afectado, el riesgo de tener un nuevo hijo con la enfermedad para la MPS1 es de 25% y con cada nuevo embarazo la posibilidad sigue siendo la misma. La educación y el diagnóstico temprano juegan un papel importante en la identificación temprana, para evitar las complicaciones propias de la enfermedad.

 ¿A quiénes afecta más?

Esta es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, sin embargo, por el tipo de herencia, existe mayor riesgo de padecerla, así como cualquier otra enfermedad que se herede de manera autosómica recesiva, si se casan entre familiares o comunidades muy cerradas.

 Riesgos de esta enfermedad

La expectativa de vida de un paciente con una forma severa de la enfermedad de MPS1 puede vivir entre 8 y 10 años y fallece de complicaciones pulmonares o cardiacas, sin embargo, la calidad de vida durante este tiempo es muy difícil, debido a todas las complicaciones que pueden tener y necesitan de visitas al médico y hospitalizaciones frecuentes.

Los pacientes con formas leves o atenuadas pueden vivir durante más tiempo, pero también sufren de problemas médicos que requieren consultas frecuentes y tratamientos constantes, que muchas veces no alivian la molestia debido a que no se está tratando la enfermedad de base.

Fuente: Jorge Luis Ortiz Corzo, Gerente médico de Sanofi