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¿Cómo establecer límites para tener una relación sana?

Establecer límites en una relación no es fácil. Sin embargo, son fundamentales para una relación sana.

Poner límites significa hacer saber a la otra persona que existen necesidades, deseos y preferencias personales diferentes a las suyas y que no, obstante, la relación puede ser plena si nos respetamos en la particularidad de cada uno.

Se trata de poner en conocimiento nuestra realidad a las demás y los demás a nosotros, de modo que podamos respetarnos.

Los beneficios de poner límites son:

  • Establecer barreras personales, estaremos evitando caer en chantajes y manipulaciones.
  • La relación ganará en calidad, duración y satisfacción.
  • Evitaremos estrés y frustraciones en las relaciones familiares, pareja, amigos y trabajo.
  • Favoreceremos la autoestima.

Poner límites no es fácil hay muchos factores influyen en que seamos más o menos asertivos.

La mayoría de las personas son incapaces de decir no en determinado tipo de relaciones por miedo a ser rechazados por la otra persona.

Otros sienten estrés ante la posibilidad de que se inicie un conflicto, de modo que rehúyen expresar sus sentimientos y necesidades para evitarlo a toda costa.

¿Cómo poner límites?

Encuentra un momento

Hay momentos adecuados y momentos nada indicados para poner límites. Por ejemplo, no es aconsejable «lanzar» cuáles son nuestras necesidades y límites en plena discusión.

Los límites se ponen por amor y respeto en todos los sentidos

Debemos olvidar la idea de que establecer límites significa ser egoístas. Por el contrario, es una acción que nace de la necesidad y el deseo de mantener esa relación lo más sana posible.

Desapego

Muchas veces somos incapaces de decir «no» o establecer límites porque existe un vínculo afectivo. En efecto, tememos herir a la otra persona, le tenemos un tipo de respeto especial, tememos que no nos comprenda…

Para ello, lo mejor es ejercitarse en el «desapego». Es decir, hay que establecer una distancia entre los sentimientos por esa persona y las necesidades reales. Sólo entonces podremos establecer límites sanos y necesarios.

Con información de MundoPsicológos/MejorConSalud