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Cuatro acciones que matan el amor y romperán tu relación

Una relación saludable se basa en el compromiso, respeto y la comunicación. Hay determinadas cosas como la rutina y la mentira que pueden acabar con el amor y romper la relación.

La relación es cosa de dos y requiere del esfuerzo y la dedicación de dos personas para encontrar una armonía entre los dos. También se trata de establecer y respetar límites para conseguir una relación equilibrada.

“Si no existe la libertad de preguntarse qué espera cada uno de la relación ni hay honestidad para mantener despejado el espacio para la confianza , o para desarrollar lo que es de cada uno, se vuelve difícil mantener una buena relación de pareja”, comenta la terapeuta Lucía González.

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De acuerdo a la psicóloga Virginia Martínez, el estar en pareja significa también dar apoyo y compañía para empujarse, en forma mutua, a crecer y así, poder desplegar todas las capacidades y potencialidades de cada uno.

Para la terapeuta Lucía González, los problemas surgen en una relación cuando la pareja viene a llenar un vacío, una carencia. “Por ejemplo, si posicionas a tu hombre como objeto amoroso que te cuida y te protege, y esa característica desaparece y deja de ser el protector, tú comenzarás a sentir que ya no es lo que tú quieres y si no lo trasladas a otro lugar, te comenzará a perder”.

¿Cuáles son las cosas que pueden afectar tanto amor hasta el punto de acabar con él?

Los celos

Sentir celos es algo normal. No obstante cuando son extremos, sólo pueden traer consecuencias negativas.

Los celos pueden hacer creer a la otra persona que la consideramos un objeto, una posesión. Denotan una clara falta de confianza en el otro y en nosotros mismos, de modo que los pilares más importantes de una relación se ven afectados.

La rutina

La rutina es seguramente el peor enemigo de una relación, sea cual sea su duración. En efecto, puede provocar tedio, aburrimiento y otros sentimientos desagradables como frustración.

Asimismo, todo esto puede derivar en que la comunicación se deteriore, en que surjan los reproches y quejas constantes y en que los conflictos, incluso por nimiedades, acaben dominado la vida en común.

Por otra parte, la rutina, si no se combate, puede llevar a un aislamiento de los miembros de la pareja que, aunque estén juntos, podrán sentirse solos. Es lo que se llama “soledad en compañía”, un signo inequívoco de que las cosas no van bien.

La confianza es uno de los fundamentos de toda relación saludable. Por eso, la mentira es uno de sus enemigos, capaz de acabar con el amor.

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En efecto, es mucho mejor decir siempre la verdad, de la manera adecuada, aunque pueda devenir en algún tipo de conflicto. Es siempre mejor ser sinceros, sin temor, asumiendo las consecuencias. Mentir es arriesgarnos a romper la confianza que nuestra pareja ha depositado en nosotros.

La mentira puede acabar con el amor y con una de las bases más importantes de una relación. Así, una vez la mentira aparece, la otra persona podrá dudarlo todo. Es, en efecto, como explica el dicho: “Una mentira puede poner en duda todas las verdades”. 

Los reproches y quejas

Una relación se da entre dos personas y no existen dos personas iguales. Por ello, no podemos ni debemos esperar que el otro lo haga todo igual que nosotros. Se trata de una persona distinta, que ha tenido experiencias diferentes a las nuestras y cuya forma de pensar y actuar difiere de la nuestra por muchas cosas que tengamos en común.

Por tanto, esperar a que la otra persona actúe o se comporte como queremos o deseamos es una falacia. Si, además, le reprochamos y lo criticamos constantemente, sólo conseguiremos que la relación se deteriore y se llene de toxicidad.

“En una relación debes tener conciencia de que siempre se está cambiando, de que estamos en permanente transformación y por tanto, hace falta mantenerse abierto a hacerse preguntas, a mirarse y mirar al otro con preguntas, con curiosidad, desafiando la tendencia a creer que ya sé quien es”, aconseja Lucía González.

Infidelidad

La infidelidad supone una traición. Por tanto, es casi un “atentado” contra los fundamentos básicos de una relación: la confianza, el respeto, el amor.

En efecto, ser infiel conlleva también mentir, falta de compromiso y entereza, egoísmo, así como engaño. De este modo, por mucho que la otra persona esté dispuesta a perdonar y a seguir adelante, algo en su interior se habrá roto irremediablemente.

Si queremos mantener el amor y una relación duradera y equilibrada, debemos ser fuertes ante caprichos y tentaciones y sopesar si realmente merece la pena arriesgar lo que tenemos. Se trata de uno de los golpes más duros que una relación puede recibir y, por tanto, el riesgo de romperla es importante.

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Además, debemos tener en cuenta que si realmente queremos a alguien, debemos respetar a esa persona como individuo, pareja y persona que confía en nosotros. Porque después de una infidelidad, nuestra pareja no está obligada a perdonarnos ni está obligada a olvidar.

Fuente: Virginia Martínez- Licenciada en Filología hispánica/Pedagogía didáctica/Psicológa Clínica/Lucía González- Terapeuta de parejas -56492819