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¿Viaja con su perro? Algunas cosas a tener en cuenta

Mompa es un cosmopolita. Este perro alemán, cruza con labrador, ya viajó a destinos tan distantes como Tel Aviv, Pisa, Dubrovnik, Newcastle, Málaga y París. ¿Volar? Ningún problema.

Por Marie von der Tann (dpa)

Al principio su dueño, Kriss Rudolph, de Berlín, le daba una pequeña dosis de tranquilizantes. Pero luego se dio cuenta rápidamente de que no hacía falta. Mompa se subía voluntariamente a la jaula de transporte sin ninguna señal de estrés.

Dado que el perro de ahora diez años siempre tuvo paciencia para los viajes, Rudolph decidió probar con un viaje en avión. “Yo pensaba: funciona o no funciona. Pero tenía que intentarlo. Si Mompa se hubiera sentido mal, por supuesto no hubiera vuelto a volar”, explica. Pero sucedió todo lo contrario.

Cuándo no deberían volar los perros

Ahora, Kriss Rudolph sabe que cuenta, sin dudas, con un perro excepcional. Los dueños de perros que los llevan en sus viajes en avión son una minoría, y está bien que sea así. Si pesan más que un par de kilos (esto depende de la aerolínea), deben soportar el viaje en avión en jaulas pequeñas en la bodega de las máquinas.

A muchos perros no les gusta esto. “Por supuesto, la capacidad de viajar en avión depende de la personalidad”, afirma la veterinaria alemana Heidi Bernauer-Münz. “Pero si se va a viajar lejos y por 14 días, quizá lo mejor sea enviar al perro a una guardería para perros”, señala. Por lo general, la experta recomienda hacer viajar en avión a los perros sólo cuando es imprescindible.

¿Tren, autobús o coche propio?

La alemana Martina Züngel-Hein tiene un blog sobre viajes con perros. Viaja regularmente con sus dos ridgeback, aunque sólo en un radio de 1.000 kilómetros. “Mayormente viajo con el auto”, dice.

La mayoría de los autobuses no transportan perros en distancias largas. Viajar en tren con el perro es posible, aunque por lo general, no es barato. En países como Alemania, los perros grandes pagan la mitad del precio regular, al igual que los niños que viajan solos.

Bernauer-Münz recomienda por eso viajar en auto: “Pero si se viaja con el perro, hay que hacer pausas cada dos horas para que el animal pueda beber, moverse y hacer pis”, explica. Otra cosa importante: “El perro debería estar acostumbrado desde pequeño a viajar en auto para no estresarse”.

La información lo es todo

“Cada país tiene distintos requisitos para los viajes”, indica Züngel-Hein. “Por eso es importante averiguar todo con antelación. También si, en líneas generales, el país al que se viaja es receptivo con los perros”, añade. Algunos países piden una cartilla de vacunaciones, mientras otros también un certificado de que el perro está desparasitado.

Holanda, un país especialmente amigable para los perros

Züngel-Hein está particularmente encantada con Holanda: “Allí es fácil la llegada y, por lo general, los perros pueden entrar al restaurante, hay playas para perros y el trato hacia los animales es muy distendido. Mis perros pueden acompañarme incluso al museo”, asegura.

Dentro de Europa, también recomienda los países escandinavos. Por lo general, viajar por el sur de Europa con perros también es fácil, aunque allí no pueden ingresar a los restaurantes o a los cafés. Como mucho, pueden pasar si éstos tiene patio.

¿Hotel o casa de huéspedes?

El mayor desafío cuando se viaja con un perro es la búsqueda de un alojamiento adecuado. “En todos los casos, recomiendo llamar antes al hotel o a la casa de huéspedes”, dice Züngel-Hein. “De esa forma, uno se puede dar cuenta de si los perros son apenas tolerados o son bienvenidos”, dice.

Hoy en día hay incluso hoteles que se especializan en viajes con animales. “Esto se va descubriendo cada vez más como un mercado”, explica. Recomienda que los dueños de perros pregunten previamente si se cobra un precio extra y de cuánto es. La experta considera que si uno considera esto demasiado estresante, lo mejor sea quizá alquilar una casa para las vacaciones.

Lo que queda descartado de plano es viajar con el perro sin preguntar antes en el alojamiento, ya que puede suceder que dueño y perro se queden literalmente en la calle. En todo caso, el que podría salir mejor parado de una situación así sería Mompa, que al menos tendría su jaulita de viaje donde refugiarse.

dpa