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Cómo organizar los medicamentos para evitar efectos secundarios

Dos pastillas por la mañana, tres por la noche: muchas personas toman varios remedios al día.

Por Bernadette Winter y Weronika Peneshko (dpa)

 De acuerdo con una encuesta de la Confederación Alemana de Asociaciones de Farmacéuticos (ABDA), 7,6 millones de alemanes de más de 65 años toman cinco medicamentos o más.

Esto aumenta determinados riesgos, como los de padecer efectos secundarios. De acuerdo con ABDA, hasta el 30 por ciento de los ingresos hospitalarios de personas mayores se deben a efectos secundarios no deseados de medicamentos.

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Muchas veces, estos están relacionados con una polimedicación, es decir, cuando un paciente toma durante mucho tiempo al menos tres o cinco medicamentos diferentes de manera paralela.

Quien padece distintas enfermedades necesita distintos medicamentos, eso está claro. El problema es, sin embargo, cuando se puede renunciar a uno o varios medicamentos pero se sigue el viejo esquema. Por ejemplo, cuando no se suspende la terapia después de haber alcanzado el objetivo deseado y se sigue tomando un remedio sin motivo.

Otro problema es cuando no se reconoce un efecto secundario como tal y se sigue tomando un medicamento cuando en realidad hay disponible una alternativa mejor tolerable.

En esos casos queda claro que es muy importante que el paciente tenga un panorama claro de qué remedios está tomando. Lo mismo vale para los médicos que lo tratan.

Llevar listas

Lo ideal es que las personas que toman varios medicamentos lleven una lista. Esta se puede llevar perfectamente a mano y en ella deben figurar datos como qué pastillas se toman cuándo, para qué o para combatir qué.

“Basta con poner ‘medicación para la tensión’ o ‘pastilla para el corazón'”, dice el profesor alemán Hans Jürgen Heppner, presidente de la Sociedad Alemana de Geriatría (DGG).

Por su parte, el también profesor germano Daniel Grandt añade que los medicamentos que se toman por cuenta propia también deben ser anotados en la lista. Como miembro fundador de la Alianza de Acción para la Seguridad de los Pacientes y médico internista y gastroenterólogo en el Centro Clínico de Sarrebruck afirma: “Este plan (de medicación) debe estar actualizado y completo y contener las dosificaciones”.

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Con esta información se puede acudir luego al médico o a la farmacia, o se lo puede presentar cuando se es ingresado en una clínica.

Plan de medicación unificado

En algunos países, como Alemania, hay iniciativas para implementar un plan de medicación unificado a nivel nacional que ayude a los pacientes con polimedicación. Dicho plan expone de manera clara la medicación completa (medicación permanente, medicación concomitante y medicación a demanda) de un paciente.

Las personas aseguradas en la asistencia sanitaria pública que toman al menos tres medicamentos de manera paralela y permanente pueden usarlo en Alemania desde la segunda mitad de 2016.

El plan es elaborado por el médico de cabecera y, dado que el formulario es el mismo para todos, debería facilitar una mejor comprensión acerca de los medicamentos por parte de los pacientes y evitar pérdidas de información entre médicos.

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Sin embargo, Brandt cree que aún hay mucho potencial para mejorar. En su opinión, el plan de medicación unificado en Alemania es una buena idea, pero muchas veces incompleto, porque los médicos desconocen la medicación recetada por sus colegas. A eso se suma que este plan de medicación unificado aún no está lo suficientemente difundido.

Evitar interacciones indeseadas

Ya sea una lista escrita a mano o un plan de medicación elaborado por el médico, para quien deba tomar un remedio especial, por ejemplo para bajar el colesterol o un anticoagulante, es imperioso tenerlo bien anotado para evitar interacciones indeseadas.

Asimismo, es necesario escuchar bien al médico que receta un nuevo medicamento y escribir posibles consejos, como por ejemplo: “¿Cuál es el momento ideal para la ingesta? ¿Con qué alimentos va bien este remedio y con qué otros menos?”.

El plan o la lista con toda la información debe guardarse o llevarse de modo tal que, en caso de ser necesario, sea fácilmente visible para los socorristas que acuden al hogar. Heppner afirma que lo ideal es tenerlo pegado al refrigerador.

Ayudas analógicas y digitales

Los pastilleros comunes y los automáticos ayudan a no mezclar medicamentos y tomarlos siempre en el momento indicado. Para esto también hay apps que ayudan a no olvidar ninguna toma.

Quien no logre organizarse con estos elementos debe pedir ayuda a tiempo, según dice Heppner. En su opinión, si el paciente tiene mala vista o se olvida frecuentemente tomar un remedio, lo mejor es pedirle a la persona que lo asiste que le recuerde que debe tomar sus medicamentos.

dpa